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Un referente mundial en inmunoterapia visitó el Balseiro PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 09 de agosto de 2017
Image El científico cordobés Gabriel Rabinovich visitó el Instituto Balseiro hace pocos días, en la ciudad de Bariloche, para dar un coloquio titulado “La revolución de la inmunoterapia en cáncer”. La charla convocó a estudiantes y docentes de física e ingeniería además de investigadores de otras disciplinas, médicos y público general de la ciudad. Ante un salón repleto, brindó una clase magistral sobre el sistema inmune y sus descubrimientos en torno a la proteína “galectina-1”.

Rabinovich es un referente internacional en el campo de la inmunoterapia en cáncer y en enfermedades autoinmunes. En los Estados Unidos y en Europa, la inmunoterapia, que consiste en regular y reforzar el propio sistema inmune de un paciente, está pisando cada vez más fuerte y ya resuenan casos de famosos que tuvieron éxito con esta terapia, como el ex presidente de los EE.UU., Jimmy Carter. En países como Argentina, ya hay tres anticuerpos aprobados para determinados tratamientos oncológicos. Y el equipo de Rabinovich busca aportar más alternativas.

En abril de 2017, Gabriel Rabinovich ingresó como miembro extranjero asociado a la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos (NAS), una distinción que tienen en la historia sólo otros siete científicos argentinos. Ha recibido múltiples reconocimientos por su trabajo en torno a la proteína llamada “galectina-1”, que juega roles cruciales en la regulación del sistema inmune y en enfermedades como el cáncer. Entre otros galardones, Rabinovich recibió los premios Houssay, Bunge y Born, Konex de Platino y de Honor en Biomedicina y el de la Academia Mundial de las Ciencias (TWAS, por sus siglas en inglés). Su trabajo ya ha generado asimismo nueve patentes.

Su trabajo clave inicial fue identificar, hace más de 20 años, una proteína llamada “galectina-1”. Durante el coloquio brindado en el Balseiro, la describió como “héroe y villano” al mismo tiempo debido a su doble funcionalidad dependiendo del contexto. “La galectina-1 es una proteína que se produce en nuestro organismo. Cuando uno tiene una respuesta inflamatoria, por ejemplo para poder eliminar cualquier peligro que nos acecha, como un virus o una bacteria, inmediatamente se genera una cantidad de linfocitos T”, contó el investigador superior del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

Así, los linfocitos T empiezan a aumentar para eliminar esa amenaza, que puede ser un tumor o puede ser un microbio. “Llega un momento en el que esos linfocitos T tienen volver a la normalidad. A eso se llama resolución de la respuesta. Una vez que la respuesta se ejecutó, se resuelve”, agregó Rabinovich, que es además director del Laboratorio de Inmunopatología y vicedirector del Instituto de Biología y Medicina Experimental (Ibyme), el mismo que dirigió el Premio Nobel Bernardo Houssay.

Así, una vez que cumplen su trabajo, los linfocitos T deben regresar a sus niveles normales. En este escenario, entra en juego la galectina-1, que aumenta su cantidad y empieza a matar esos linfocitos T que sobran. “Eso lo vimos en nuestro laboratorio. En ese caso esta proteína es buena. Porque si a los linfocitos T los dejamos que sigan en una cantidad muy grande, van a empezar a producir enfermedades inflamatorias, autoinmunes y a dañar tejidos propios. En ese sentido, galectina-1 es un héroe”, describió el Licenciado en Bioquímica y Doctor en Inmunología por la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

Sin embargo, la galectina-1 también tiene otra función. Rabinovich contó que en su laboratorio observaron que en el caso de tumores, a medida éstos que van creciendo producen niveles de galectina-1 muchísimo mayores que los que tiene una célula normal. “Esto permite que esté en gran cantidad y de ese modo elimina linfocitos T que están activados. Es decir, galectina-1 tiene varios mecanismos de acción. Un mecanismo es primero paralizarlos. Cuando ya están paralizados por mucho tiempo, exponen azúcares y esos azúcares permiten la muerte”. En ese contexto de cáncer esa proteína actúa como un villano, destacó el profesor de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Para mostrar esta dualidad en la función de la galectina-1, que a veces es buena y a veces es mala, y ante la atónita mirada del público presente en el coloquio, mostró una imagen de la liga de la justicia, con Súperman, Batman, Spiderman y otros superhéroes de los cómics clásicos. En esa misma imagen, por debajo, se podía ver al grupo de sus súperenemigos, los villanos como el Guasón, el Pingüino, Gatúbela y el Acertijo.

Ahora bien, teniendo en cuenta esa doble función de “héroe o villano” de la galectina-1, el equipo de Rabinovich puso en juego dos estrategias principales. “Cuando es buena, necesitamos más. Cuando es mala, necesitamos bloquearla. Entonces para poder bloquearla hicimos anticuerpos monoclonales, que son proteínas que fueron descubiertas por César Milstein, Premio Nobel, y lo que hacen es neutralizar una determinada proteína. Nosotros los generamos anti-galectina-1, por lo tanto bloquean galectina-1”, detalló durante una entrevista con el Área de Comunicación del Instituto Balseiro.

“La idea es que cuando nosotros administramos este anticuerpo a un tumor, por ahora sólo con ratones, lo que hacemos es bloquear galectina-1. Al neutralizarla, forman complejos inmunes que se eliminan y esto impide que esa galectina-1 juegue un rol y elimine linfocitos T. Esa es una estrategia en el caso de tumores”, explicó el científico. Y agregó en el caso de las enfermedades autoinmunes, su equipo está explorando la estrategia de aumentar la cantidad de galectina-1. Ya tienen nueve patentes por sus trabajos y están tramitando la décima, junto con el CONICET y la Fundación Sales.

Asimismo, Rabinovich contó que la inmunoterapia puede complementarse con otros tratamientos, como la quimioterapia y la radioterapia. Sin embargo, señaló que es muy importante que la actualización y la capacitación de los médicos oncólogos en este campo, ya que en América latina la inmunoterapia es muy reciente. “Creo que lo que se ha visto hasta ahora es la punta del iceberg. Todavía falta muchísimo por descubrir”, dijo.

Además, enfatizó la importancia de la vacunación, tanto desde su punto de vista de inmunólogo y también como ciudadano responsable. “Uno de los grandes logros que ha tenido la medicina en todos estos siglos es la vacunación. Se han erradicado patologías que en otras épocas fueron epidemias y pandemias terribles que han devastado poblaciones, como la viruela. La poliomielitis se está erradicando: hay mucha menor incidencia. Con las vacunas la hepatitis se ha reducido. El cáncer de útero también, con la vacuna del papiloma”, dijo.

Ante la consulta de si alguna vez lo confundieron con un Les Luthiers, se ríe y responde que siempre le preguntan si es familiar de Daniel Rabinovich, uno de los integrantes de esa mítica banda de humor. “La verdad que somos muchos los Rabinovich, pero no tengo parentesco, al menos que yo conozca”, contó. Sin embargo, con su tonada cordobesa, logró generar más que una sonrisa en su coloquio que, a pesar de la complejidad del tema expuesto, fue muy didáctico a la vez de entretenido y riguroso.

Con respecto al futuro, aseguró que la medicina personalizada es lo que se viene. Cada tumor es diferente y trae un arsenal que desafía a los médicos, enfatizó. Y agrega por esa razón será crucial en los próximos años los médicos calibren las terapias para cada paciente. “Lo que uno espera para el futuro es que el médico oncólogo tenga un arsenal de distintos fármacos de acuerdo a la estrategia de escape que tenga cada tumor”, dijo Rabinovich.

Además, el científico contó que uno de sus sueños es que todos estos descubrimientos que ha logrado con su equipo en torno a la identificación de las funciones de la galectina-1 sean disruptivos. Esto es, que generen un paradigma nuevo y que éste pueda ser aplicado a distintos campos. “Y mi sueño mayor es que en la cama del paciente le caiga en el suero nuestro anticuerpo u otro fármaco relacionado con nuestra investigación. Y ver que así mejora la vida. Si eso sucede, ya tengo cerrado el ciclo de mi carrera”, concluyó el científico. Para conocer más sobre el tema, el Balseiro invita a leer una entrevista completa al Dr. Rabinovich en www.ib.edu.ar.

 
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