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Facundo Agudín en Bariloche: la Sinfónica se transformó en un laboratorio único en el país PDF Imprimir E-Mail
miércoles, 07 de agosto de 2019
Image Bariloche, 7 de agosto de 2019.- Este viernes y sábado se presenta en Dina Huapi y Bariloche, respectivamente, la Sinfónica Patagonia de la Universidad Nacional de Río Negro, dirigida por el Maestro Facundo Agudín y conformada por jóvenes músicos y músicas de distintas partes del país.

A semanas de recibir el Premio Konex como mejor Director de Orquesta de la década, en el período que va de 2009 a 2018, Agudín se encuentra en el Camping Musical, ensayando para la quinta presentación de la Sinfónica en la ciudad.

¿De qué trata el repertorio que presentan este fin de semana?

El rol de un director artístico-musical, de orquesta o de un proyecto como este es el de establecer un programa de trabajo que sea útil para los músicos jóvenes, que sea formativo. En ese sentido, siempre hemos trabajado con lo que se llama “gran repertorio”, lo que sería “gran literatura” para la gente de Letras o Teatro. Al mismo tiempo, hemos intentado conjugar obras de gran repertorio que fuesen sumamente atractivas para el público y para nuevos públicos, orientados a la formación de nuevos públicos. Desde hace unos años, estamos prestando un especial cuidado a la inclusión de algunos excelentes compositores argentinos. En este caso, vamos a tocar tres piezas de Pablo Ortiz, Mores Redux, que son transformaciones de tangos y milongas de Mariano Mores que todo el mundo va a poder reconocer. La obra larga es Shehereazade, de Nicolai Korsakov. Un gran ícono, no solamente de la música rusa, sino de la música universal, muy conocido porque fue la cortina musical de la telenovela turca “Las mil y una noches”. Seguramente mucha gente la escuche y la reconozca. Estoy muy contento; tendremos excelentes conciertos este fin de semana.

El concierto en Bariloche tendrá un plus, ¿no?

En Bariloche, invitamos a participar a la Camerata Juvenil Municipal Bariloche, dirigida por Mariano Videla, uno de los violistas en nuestras sesiones, y seguramente reservemos alguna sorpresa para el final del concierto.

¿Qué creés que significa la Sinfónica como proyecto de formación orquestal en general y para vos en particular?

En lo personal, este es el proyecto más importante que estoy llevando adelante en Argentina. Creo también que la Sinfónica se transformó en un laboratorio sinfónico para músicos y para directores, bastante único en el país. No hay emprendimientos de este tipo. Hay proyectos excelentes, como el de Luis Gorelli en Paraná (la Pasantía Federal en Dirección Orquestal), pero lo que nosotros tenemos aquí es algo único. Es muy importante, incluso, a escala europea, porque nuestro proyecto comienza a tener presencia allí: tenemos más de 15 músicos estudiando en Europa, algunos de los cuales vinieron a Argentina para tocar con nosotros esta semana. A ellos los monitoreo prácticamente uno por uno en los progresos en sus estudios, e intentamos unirnos en Argentina para que ellos mismos sean un faro para los más jóvenes que están aquí. Así, se genera una retroalimentación técnico-artística que es bastante única. Porque, luego, ellos son docentes de nuestro programa.

Siendo 10 años de la sinfónica, has podido ver la evolución de muchos de los y las participantes...

La evolución es muy clara. Hay cerca de 20 de nuestros alumnos que han ganado puestos de trabajo en otros lugares de Argentina o de la región, como docentes o como músicos dentro de orquestas estables. Otros 15 o 16 que están perfeccionándose en Europa. Sesión tras sesión, año tras año, el nivel sube. Está buenísimo que ahora están trabajando con ocho directores seleccionados, y eso también permite a los directores hacer un trabajo que raramente pueden hacer. Por lo que nuestra orquesta es una plataforma para el entrenamiento de futuras generaciones de directores, que serán, a su vez, actores culturales importantes en las diferentes regiones de donde vienen. Cuatro directores alumnos están aquí en Bariloche, muy activos con orquestas infanto-juveniles o coros.

En relación al trabajo de entrenamiento de directores, ¿cuáles son las cualidades que debe tener un director joven?

Tiene que tener paciencia. Necesita trabajar sobre su paciencia. Tiene que buscar imperativamente ventanas que le dejen pasar tiempo con orquestas y tiene que buscar buenos consejos de gente que esté haciendo ese trabajo, de futuros pares. La formación de directores de orquesta y de coros, la verdadera formación comienza cuando empiezan a trabajar con profesionales.

¿Qué es lo más difícil del trabajo de un director, recordar todas las partes de una pieza, trabajar con los y las músicos, desarrollar su expresividad…?

Esto no es para todos, no es para cualquiera. Pero nosotros necesitamos formar directores, porque se necesitan directores buenos, es fundamental. Lo primero que se me ocurre es que necesitamos preparar gente que comunique bien. Que sea honesta en su forma de comunicación con sus músicos. No me refiero a la publicidad o a Instagram, me refiero artística y técnicamente. Se necesitan capacidades de comunicación y naturalmente ciertas habilidades técnicas o corporales que se pueden entrenar. Hay una parte física, pero sobre todo hay una relación, bien sutil, entre el intelecto y el afecto, nuestra parte más sensible o espiritual. Y a través de ese combo intelectual-sensible sedimenta en nosotros la música que estamos estudiando. Un director tiene que apropiarse de ese material para poder darlo. Como decía Borges “nadie puede regalar lo que no tiene ya”. Entonces, estamos tratando de no crear directores artificiales que, delante de sus orquestas o sus clases, simplemente reproduzcan algo que ya se armaron previamente con débil porcentaje de éxito artístico, sino que estamos procurando preparar directores que tengan menos miedo, darles herramientas para que puedan trabajar con sus músicos y construir juntos, armar juntos algo que es su propia visión de una pieza.

Programa de Formación en Práctica Orquestal

La Sinfónica Patagonia cumple este año su décimo aniversario. En ese contexto, realiza del 2 al 10 de agosto su Programa de Formación en Práctica Orquestal, que concluye con los conciertos y que incluye esta vez una Masterclass en Dirección Orquestal. Santiago Mútolo es Director de Orquesta, realizó sus estudios en la UCA de Buenos Aires y estudia con Luis Gorelik, director de la Sinfónica de Entre Ríos. Audicionó específicamente para estar acá, tomando clases con Facundo Agudín y poder llevarse consigo esta experiencia.

“Conocí a Facundo en 2017. Lo seguía en Facebook y vi que daba un curso, fui de oyente y me interesó muchísimo su acercamiento al sonido, que es muy particular. Esta profesión no está estandarizada, por eso es un oficio, es artificial que sea parte de una universidad o un conservatorio”, cuenta visiblemente conmovido por estos intensos días que está viviendo. “Hay muy pocas oportunidades en esto para los jóvenes, y el piso es muy alto. Por eso hay que formarse con los mejores”. Y parece que Facundo Agudín está en ese grupo. “Es la primera vez en la que el director no impone, sino que alienta. Estoy muy conforme”.

 
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