La provincia desarrolla junto a CONICET y universidades nacionales un proyecto para estudiar lobos y elefantes marinos en las costas rionegrinas. La iniciativa busca consolidar una gestión ambiental basada en evidencia científica y fortalecer el vínculo entre conservación y actividad turística.
La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro impulsa el proyecto ‘Bioecología y estado de conservación de otáridos y fócidos de las costas rionegrinas’, una investigación científica desarrollada en colaboración con CONICET, la Universidad de Buenos Aires (UBA) y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP).
El trabajo da continuidad a más de 20 años de investigación en la provincia y se concentra en dos especies fundamentales: el lobo marino de un pelo (Otaria flavescens) y el elefante marino del sur (Mirounga leonina). Ambas especies cumplen un rol central como predadores tope y funcionan como indicadores directos del estado de la biodiversidad marina.
A través del monitoreo trófico, que analiza la dieta de las especies, y los censos poblacionales en apostaderos estratégicos como Punta Bermeja, Caleta de los Loros y Promontorio Belén, los investigadores obtienen información clave sobre la disponibilidad de recursos marinos y su relación con actividades productivas como la pesca.
Los datos recopilados durante las últimas décadas muestran que la población de lobos marinos experimentó un crecimiento sostenido, con una tasa cercana al 5% anual en el norte patagónico. Sin embargo, en 2023 la influenza aviar provocó una caída de hasta el 30% en algunas colonias, lo que refuerza la necesidad de mantener políticas públicas de monitoreo permanente y prevención sanitaria.
En este contexto, el proyecto incorporó un enfoque sanitario que permite detectar enfermedades, evaluar riesgos epidemiológicos y anticipar impactos tanto en la fauna como en el ambiente. Esta estrategia posiciona a Río Negro a la vanguardia en vigilancia ambiental, entendiendo que la salud de la fauna marina refleja directamente la salud de los ecosistemas costeros.
Los estudios también revelan cómo los cambios en la disponibilidad de especies, como el crecimiento del langostino registrado en los últimos años, impactan directamente en la dieta de los lobos marinos. Esta información evidencia la estrecha relación entre biodiversidad y actividad económica, resultando fundamental para planificar un desarrollo pesquero sostenible que reduzca conflictos como la captura incidental y garantice el equilibrio del ecosistema.
Desde la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático destacan que este tipo de políticas fortalecen el conocimiento científico aplicado a la gestión, defendiendo los recursos naturales de la provincia y promoviendo un desarrollo productivo basado en la sostenibilidad. De esta manera, Río Negro avanza con decisiones propias, priorizando el cuidado de su biodiversidad y el trabajo de sus comunidades costeras.


























