Lo que comenzó con la denuncia de un vecino que detectó fósiles en una cantera al sur del Lago Pellegrini se convirtió en una expedición científica de relevancia mundial. La Campaña Cretácica, que finaliza este viernes, involucra a investigadores del CONICET y una universidad china, y ya recuperó restos de dinosaurios de 70 millones de años.
Una campaña de rescate paleontológico que inició el 28 de abril está por finalizar en Cinco Saltos con un hallazgo histórico que posiciona a la región en el mapa de la paleontología internacional. El descubrimiento de fósiles de dinosaurios en una cantera al sur del Lago Pellegrini desató una misión científica sin precedentes.
‘En este sector hay rocas que datan del último intervalo de tiempo en el que vivieron los dinosaurios’, destacó Jorge Meso, paleontólogo y becario posdoctoral de CONICET en Roca, quien es uno de los jefes de la Campaña Cretácica. La ambiciosa expedición fue posible gracias al trabajo conjunto de investigadores del CONICET y de las universidades nacionales de Río Negro y Córdoba, en una inédita alianza con The Chinese University of Hong Kong.
El operativo contó con el respaldo institucional del Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología (IIPG) y el Museo Argentino de Ciencias Naturales, además del apoyo logístico de la Fundación NoThos y el municipio de Cinco Saltos. ‘Es un área que tiene un potencial muy grande, lo que buscamos no es solo un hueso aislado, sino dinosaurios y otros animales del Cretácico que nos permitan reconstruir un ecosistema de hace 70 millones de años’, explicó Marcos Becerra, paleontólogo e investigador del CONICET (UNC) y jefe de la expedición.
Todo comenzó cuando un vecino detectó restos fósiles en la cantera de Erasmo Krall. La denuncia se derivó correctamente a la Secretaría de Cultura de Río Negro y al personal especializado del Museo de la provincia. Esta rápida respuesta institucional permitió que, ya en diciembre de 2024, se organizara el primer rescate técnico de los materiales que afloraban en superficie.
Al arribar al sitio, los investigadores fueron recibidos por representantes de la municipalidad y por Erasmo, dueño de la cantera, quienes los guiaron hasta el punto exacto del descubrimiento. Con el acompañamiento de Walter Lagos, referente del museo de Cinco Saltos, el equipo inició una inspección minuciosa del área. ‘Ese mismo día nos dimos cuenta que ese hallazgo ameritaba una pronta campaña de rescate que consistió en una excavación en la que actualmente seguimos trabajando y de la cual siguen saliendo huesos’, explicó Meso.
Al frente de esta compleja segunda campaña se encuentran el Dr. Jorge Meso (IIPG-CONICET) y el Dr. Marcos Becerra (UNC-CONICET), quienes coordinan un equipo de 13 especialistas, mayormente estudiantes avanzados de Paleontología de todo el país. ‘Buscamos dinosaurios y otros animales de la fauna del Cretácico Superior que afloran en la roca desnuda del lago’, detalló Becerra sobre los objetivos técnicos.
La presencia del investigador Michael Pittman, de The Chinese University of Hong Kong, fue un pilar clave para la investigación y el financiamiento del proyecto en la región. Según los especialistas, su aporte brinda nuevas perspectivas filogenéticas para comprender mejor el árbol genealógico de las especies halladas en suelo rionegrino.
Ahora el procedimiento consiste en abrir con cuidado los bochones en el laboratorio, llevar adelante una limpieza cuidadosa para luego identificar, describir y comparar las muestras. Posteriormente, los datos obtenidos se ingresan a una base de datos para visualizar un árbol de parentesco y determinar si se trata de una especie nueva o ya conocida. ‘De esta manera podemos saber cómo se dispersaron estos dinosaurios a lo largo de los continentes y su paleobiogeografía’, indicó Meso.
Los resultados de la excavación superaron las expectativas iniciales. Se recuperaron costillas, vértebras caudales y sacras, además de una fíbula de saurópodo. Estos animales, gigantes de cuello largo, dominaron el ecosistema patagónico hace aproximadamente 70 millones de años en un ambiente de antiguos ríos. También se identificaron piezas de terópodos, los dinosaurios carnívoros, incluyendo una falange, una vértebra sacra y diversos dientes de ambas especies.
Entre los materiales más singulares destacan una fíbula de saurópodo y una vértebra cervical que pertenecería a un reptil marino llamado plesiosaurio. El ecosistema se completó con el hallazgo de placas de tortuga, restos de cocodrilos e incluso pequeños invertebrados como caracoles y cangrejos fósiles.
Rubén Juárez, técnico de oficio en paleontología con más de 20 años de trayectoria, explicó la mística del trabajo de campo: ‘Esto es como una búsqueda, se ve el hueso en la superficie, pero a lo mejor puede haber un esqueleto debajo’. Becerra agregó que ‘cuando se hacen las excavaciones en la actualidad, no es solo ir a buscar el dinosaurio más grande sino se trata de conocer todo el contexto, el ecosistema, el ambiente que había en esa época’.
‘Encontramos diversos huesos de dinosaurios de un grupo de cuello largo, herbívoros, que no eran de gran tamaño como otros conocidos’, precisó Becerra. El material fue hallado mayormente desarticulado debido a que, en el pasado, el área era un río caudaloso que dispersó los restos biológicos. Existen múltiples huesos indeterminados que ahora serán trasladados al laboratorio para un análisis exhaustivo que determine si pertenecen a especies nuevas para la ciencia.



























