En una sesión con fuertes cruces y cambios de posturas, el cuerpo deliberativo no reunió los votos suficientes para insistir con la ordenanza que promovía la estabilidad laboral de trabajadores municipales. El veto del intendente Walter Cortés quedó firme y se completó así la ratificación de los tres vetos impulsados por el Ejecutivo.
El Concejo Deliberante de Bariloche no pudo reunir los votos necesarios para insistir con la ordenanza 3568-26 que proponía el pase a planta permanente de más de 100 trabajadores municipales. De esta manera, el veto aplicado por el intendente Walter Cortés quedó firme, completándose la ratificación de los tres vetos que el Ejecutivo había impulsado en las últimas semanas.
La votación arrojó una de las principales sorpresas de la jornada: la concejal Samanta Echenique acompañó la ordenanza vetada y votó a favor de sostener la iniciativa, en contraste con la posición que había mantenido en debates recientes. Junto a ella votaron Facundo Villalba (Primero Río Negro), Lucas Pérez, Roxana Ferreyra (Podemos Bariloche), Leandro Costa Brutten (Incluyendo Bariloche) y Juan Pablo Ferrari (JSRN). En contra se pronunciaron los concejales del bloque PUL, María Coronado, Gerardo Del Río y Tomás Hercigonja. La sesión contó con la ausencia de Julieta Wallace, quien se retiró del recinto antes de la definición.
A pesar del respaldo obtenido por la ordenanza, los votos no alcanzaron para revertir el veto, que quedó definitivamente ratificado. Tras la votación se vivió uno de los momentos más tensos de la jornada cuando el concejal Leandro Costa Brutten expresó su malestar por el resultado y cuestionó duramente la decisión adoptada.
‘Me quebraron, me destruyeron la voluntad de creer que lo que hago es correcto. No me hablen más, no se dirijan más a mí. Veré si puedo perder ordenanzas dignamente’, manifestó durante su intervención. El edil remarcó además que la iniciativa había surgido de los propios trabajadores municipales: ‘¿Saben quiénes eran los autores de la ordenanza? Los trabajadores. No hablen de mí, hablen de las personas que perjudicaron’, sostuvo.
Con esta definición, quedaron firmes los tres vetos impulsados por el Ejecutivo municipal. El primero correspondió a la ordenanza que reducía los límites máximos de velocidad en distintos sectores de la ciudad, mientras que los otros dos alcanzaron al proyecto de creación de un Centro para Adultos Mayores y al pase a planta permanente de trabajadores municipales.
La discusión de los vetos cerró uno de los capítulos más sensibles de las últimas semanas dentro del Concejo Deliberante. Las sesiones estuvieron atravesadas por diferencias entre bloques, modificaciones de posicionamientos y episodios de alta tensión política. Uno de los casos más llamativos fue el de María Coronado, quien el lunes había acompañado la ordenanza para la creación del Centro de Adultos Mayores, pero al momento de tratar el veto votó en contra. Posteriormente intentó reconsiderar su posición y volver a respaldar el proyecto, aunque la moción no prosperó y su voto negativo terminó siendo determinante para la ratificación del veto.























