La Legislatura de Río Negro aprobó el jueves pasado una norma que moderniza el marco regulatorio del sector cárnico provincial. La ley establece habilitaciones sanitarias obligatorias, define competencias entre la Provincia y los municipios, y contempla el traslado de carne para autoconsumo. El legislador Gustavo San Román, del bloque JSRN, fue el miembro informante del proyecto.
La Legislatura de Río Negro sancionó el jueves último una nueva ley destinada a regular la faena y la comercialización de productos y subproductos cárnicos en todo el territorio provincial. La norma representa una actualización significativa del marco legal vigente en la materia y apunta a fortalecer los estándares sanitarios del sector.
Entre los aspectos centrales de la nueva legislación se encuentra la creación de un régimen de habilitaciones sanitarias para establecimientos de faena y para los transportes que trasladan productos cárnicos. De esta manera, se busca garantizar condiciones mínimas de higiene e inocuidad en toda la cadena productiva, desde el sacrificio del animal hasta la llegada del producto al consumidor final.
La ley también delimita con mayor precisión las competencias de la Provincia y los municipios en materia de control y fiscalización del sector. Esta definición de roles resulta clave para evitar superposiciones o vacíos en la aplicación de las normas sanitarias, especialmente en localidades del interior rionegrino donde la actividad ganadera tiene un peso económico relevante.
Otro punto destacado de la norma es la regulación del traslado de carne vacuna y ovina destinada al autoconsumo, una práctica habitual en zonas rurales de la región. La incorporación de este aspecto en el texto legal busca encuadrar estas situaciones dentro de un marco formal, sin desatender las particularidades de la vida en el campo.
El legislador Gustavo San Román, del bloque Juntos Somos Río Negro (JSRN), fue el miembro informante del proyecto en la Cámara. En declaraciones recogidas por el canal de YouTube de la Legislatura, San Román subrayó la necesidad de actualizar una regulación que había quedado desactualizada frente a las exigencias actuales del mercado y los estándares sanitarios vigentes. Además, destacó la importancia de fortalecer la inocuidad y la trazabilidad de los productos cárnicos como herramientas fundamentales para proteger tanto a los consumidores como a los productores locales.






























