Una docente de Historia convirtió su amor por la cerámica en un emprendimiento con identidad patagónica
Gabriela Herrera es profesora de Historia y hace cerca de diez años lleva adelante ‘Gnuina Cerámica’, un proyecto artesanal de la Comarca Viedma-Patagones que plasma en cada pieza los paisajes y la memoria de la región. Combina su vocación docente con el trabajo artesanal y también dicta clases en su propio taller.
Gabriela Herrera no eligió entre su profesión y su pasión: las unió. Docente de Historia, lleva aproximadamente diez años al frente de ‘Gnuina Cerámica’, un emprendimiento de la Comarca Viedma-Patagones que va mucho más allá de moldear arcilla. Cada taza, cada mate, cada pieza que sale de su taller lleva impresa la identidad visual e histórica de los lugares que la rodean.
Sus inicios fueron tradicionales. Gabriela aprendió cerámica en la Escuela de Arte Alcides Biagetti y fue perfeccionándose a través de cursos. Con el tiempo, sin embargo, notó que el mercado se había llenado de emprendimientos similares y decidió buscar un sello propio. ‘Todas las manos son distintas y los diseños también, pero empecé a tratar de despegarme un poquito’, contó en diálogo con el programa ‘Hecho en Viedma’, de NoticiasNet. La respuesta llegó desde su formación como historiadora: comenzó a intervenir las piezas pintando espacios icónicos de Viedma y Patagones.
Así, en sus cerámicas pueden encontrarse imágenes del puente Ferrocarretero, la Catedral de Viedma, distintos rincones de Patagones, el barco hundido, el patio del Rancho Rial y la esquina del tradicional bar El Discó. En los mates, además, aparecen referencias al Cerro de la Caballada y sus cuevas. ‘Con este emprendimiento estamos construyendo una propuesta artesanal que no solo apuesta por la cerámica, sino también por mantener viva la memoria y los paisajes de Viedma y Patagones en cada pieza. Eso es un poco lo que me diferencia del resto’, afirmó con orgullo.
La producción de ‘Gnuina Cerámica’ es variada. Para la venta, Gabriela suele concentrarse en los productos de mayor demanda: mates, tazas y platitos. Pero también realiza ensaladeras, fuentes, difusores y tarros, entre otros objetos. Además trabaja por encargo, aunque advierte que es fundamental solicitarlo con anticipación, ya que la cerámica demanda tiempos propios. ‘No se puede tener una pieza de un día para el otro’, aclaró, aunque precisó que si le piden algo en particular puede resolverlo en uno o dos días.
Además de producir, Gabriela enseña. Tiene el taller montado en su propia casa y dicta clases regulares semanales, cuyos cupos para este año ya están completos. Para quienes no pueden asistir durante la semana, ofrece una alternativa mensual: cursos intensivos de un día, generalmente los sábados por la mañana o por la tarde. Durante esas jornadas, los participantes realizan el proceso completo: comienzan la pieza desde cero, la intervienen, pintan y decoran. Luego Gabriela se ocupa del secado, la cocción, el esmaltado y la entrega final.
Quienes quieran conocer sus trabajos, encargar una pieza o consultar por los talleres pueden encontrarla en Instagram como ‘Gnuina Cerámica’, escrito con las letras ‘GN’, sin la letra ‘E’.
































