La provincia trabaja para fortalecer la gestión y el resguardo de su patrimonio genético natural. La Secretaría de Ambiente y Cambio Climático lidera las acciones junto a su área de Biodiversidad. El proceso incluye la participación provincial en el Protocolo de Nagoya, un acuerdo internacional clave en la materia.
Río Negro dio pasos concretos esta semana en materia de conservación y gestión de sus recursos genéticos, a través de una serie de instancias de trabajo coordinadas por la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático y su área específica de Biodiversidad.
Las actividades desarrolladas se centraron en tres ejes fundamentales: el análisis de la normativa vigente, los procedimientos de acceso a los recursos genéticos y la participación de la provincia en la implementación del Protocolo de Nagoya, un tratado internacional que regula el uso justo y equitativo de los recursos biológicos y los conocimientos tradicionales asociados a ellos.
El Protocolo de Nagoya, adoptado en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica, busca garantizar que los beneficios derivados del uso de recursos genéticos sean compartidos de manera equitativa con los países y comunidades que los custodian. La adhesión activa de Río Negro a este marco normativo representa un avance significativo en la protección del patrimonio natural provincial.
Desde la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático se destacó la importancia de consolidar capacidades institucionales para hacer frente a los desafíos que plantea la gestión de la biodiversidad en el territorio rionegrino, una región con una riqueza ecosistémica considerable que abarca desde la estepa patagónica hasta los bosques andinos, incluyendo el entorno de Bariloche y sus áreas protegidas.
Esta iniciativa se enmarca en una política provincial más amplia de fortalecimiento ambiental, que apunta a que Río Negro cuente con herramientas legales y técnicas sólidas para controlar, regular y preservar sus recursos naturales frente a posibles usos no autorizados o la biopiratería, fenómeno que afecta a numerosas regiones ricas en biodiversidad en todo el mundo.





























