Este lunes, el icónico reloj del Centro Cívico de Bariloche celebró su visita guiada número 300 con la presencia de estudiantes de la Escuela N° 44 de Puerto Moreno. El hito fue organizado por la Secretaría de Turismo municipal y reafirma al Paseo del Reloj como una experiencia de patrimonio, cultura e identidad para la comunidad.
El Centro Cívico de San Carlos de Bariloche fue escenario este lunes de un festejo cargado de simbolismo: el Paseo del Reloj alcanzó su visita guiada número 300. A las 13:45 horas, los alumnos de la Escuela N° 44 de Puerto Moreno fueron los protagonistas de este encuentro especial con uno de los íconos más reconocidos de la ciudad, convirtiéndose en los visitantes que marcaron ese número redondo en la historia del recorrido.
El Paseo del Reloj es una propuesta impulsada por la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de Bariloche que invita a vecinos y visitantes a descubrir los secretos del reloj de la torre del Centro Cívico desde adentro. Lejos de ser una simple visita a un monumento, el recorrido permite conocer el mecanismo, el péndulo, el sistema de engranajes y la historia detrás de una maquinaria que lleva décadas marcando el ritmo de la vida barilochense.
El reloj fue fabricado en Alemania en 1933 por la firma Weule e instalado en la torre entre 1940 y 1941, el mismo año en que fue inaugurado el Centro Cívico —el 17 de marzo de 1940—. Desde entonces, su mecanismo atravesó décadas de transformaciones y fue mantenido por generaciones de relojeros cuyo trabajo forma parte de un patrimonio que, según destacaron desde el municipio, merece ser conocido y transmitido.
Uno de los momentos más convocantes del paseo es el espectáculo que se produce a las 12 y a las 18 horas, cuando las campanadas anuncian la aparición de cuatro figuras de madera que giran desde la torre: el Habitante Originario, el Misionero, el Conquistador y el Labrador. Estas figuras representan distintas etapas de la historia regional tal como fueron interpretadas en la época de construcción del edificio, y su danza acompañada por el sonido de las campanas convoca a decenas de personas en la plaza que rodea al Centro Cívico, entre vecinos, turistas nacionales y visitantes de todo el mundo.
Detrás de cada uno de los 300 recorridos realizados hasta la fecha hay un equipo de guías que, según destacó el comunicado municipal, pone ‘voz, corazón y conocimiento’ en cada visita. Con profesionalismo y calidez, estas trabajadoras reciben a los grupos, responden preguntas y comparten anécdotas que convierten el paseo en una experiencia que va mucho más allá de una fotografía desde lo alto de la torre.
El hecho de que la visita número 300 haya sido protagonizada por chicos y chicas en edad escolar tuvo un significado especial para quienes organizan la propuesta. Desde la Secretaría de Turismo subrayaron que acercar a las nuevas generaciones al patrimonio histórico de la ciudad es una forma concreta de construir identidad y pertenencia, y que cada estudiante que conoce los secretos del reloj se convierte en un potencial guardián de la memoria colectiva de Bariloche.
Con 300 visitas completadas y una demanda sostenida, el Paseo del Reloj se consolida como una de las propuestas culturales y turísticas más valoradas de la ciudad, demostrando que el patrimonio local tiene mucho para ofrecer más allá de los paisajes de montaña y los lagos que hicieron famosa a Bariloche en el mundo.





























