El Sindicato de Trabajadores de Prensa de Bariloche y Zona Andina alertó sobre el impacto de la reforma laboral nacional en el sector. Según el referente gremial Nahuel Céspedes, el Estatuto Profesional del Periodista perdería vigencia en enero de 2027, afectando derechos específicos de la profesión.
En el marco del Día del Trabajador de Prensa, el Sindicato de Trabajadores de Prensa de Bariloche y Zona Andina manifestó su preocupación por el futuro del sector ante la reforma laboral impulsada a nivel nacional. Nahuel Céspedes, referente gremial, dialogó con el programa radial Ideas Circulares y planteó un escenario complejo que combina reivindicaciones salariales con denuncias de persecución hacia trabajadores de prensa.
“Hoy nos encuentra en un posible último Día del Trabajador de Prensa tal como lo conocemos”, advirtió Céspedes, explicando que esta fecha se conmemora en función del Estatuto Profesional del Periodista, sancionado en 1944. Según detalló el dirigente, la reforma laboral establece que tanto el Estatuto del Periodista como otras normativas específicas perderían vigencia a partir de enero de 2027.
Esta normativa vigente reconoce derechos específicos para el ejercicio del periodismo que van más allá de la Ley de Contrato de Trabajo, incluyendo aspectos vinculados a la libertad de prensa, la protección de las fuentes informativas y condiciones laborales propias de la profesión. “El estatuto es una base fundamental para nuestra formación y para el desarrollo del trabajo periodístico. Pero además nos reconoce como parte de la clase trabajadora”, sostuvo Céspedes.
El cambio implicaría una modificación profunda en la manera en que se reconoce el trabajo de prensa desde el punto de vista legal y gremial. “Esta fecha dejaría de tener el mismo sentido histórico vinculado a la ley 12.909, que es la que le dio origen al Día del Trabajador de Prensa”, indicó. Según explicó, la conmemoración podría quedar asociada principalmente a otros hitos como la desaparición de Rodolfo Walsh, aunque con un enfoque diferente al estrictamente laboral.
Más allá de la discusión normativa, Céspedes hizo foco en el clima adverso que atraviesa la actividad periodística. “Hay un contexto cada vez más adverso para el periodismo, con persecuciones, despidos y distintas formas de censura”, afirmó, señalando que aunque no se trata de una situación exclusiva de un período puntual, según su visión se ha profundizado. “Estamos en una situación delicada, donde hay arbitrariedades sobre nuestro trabajo y dificultades para ejercer el periodismo con libertad”, expresó.
En cuanto a la realidad local, el dirigente se refirió a la situación en Bariloche, donde según indicó se registran recortes, despidos y nuevas formas de organización laboral que afectan la calidad del empleo en el sector. Entre los cambios más visibles mencionó la tercerización de tareas y el multitasking, es decir, la necesidad de que un mismo trabajador cumpla múltiples funciones dentro de un medio o agencia.
“Muchos medios limitan la posibilidad de incorporar distintas voces a la agenda informativa, y al mismo tiempo vemos una precarización creciente del trabajo”, advirtió Céspedes. El referente gremial planteó que el sector atraviesa un punto de inflexión, tanto en términos laborales como en su rol dentro del sistema democrático. “Es fundamental volver a poner en valor al trabajador de prensa como actor clave para la democracia”, concluyó, remarcando la importancia de garantizar condiciones adecuadas para el ejercicio del periodismo.



































