La decisión del Ministerio de Salud de no pagar los excedentes de horas extras de febrero y marzo generó malestar en el hospital barilochense. La medida impactará en farmacia, mantenimiento, vigilancia y otros servicios esenciales.
El Hospital Ramón Carrillo de Bariloche se verá afectado en el funcionamiento de una decena de servicios tras la decisión del Ministerio de Salud provincial de establecer un tope inflexible a las horas extras del personal sanitario. La medida, que impacta en áreas como farmacia, mantenimiento, vigilancia, patio, admisión, cocina, centro de lactancia, salud mental e informática, generó un fuerte malestar entre los trabajadores.
En una reunión por Zoom entre autoridades de la secretaría de Recursos Humanos del ministerio y los directores hospitalarios, se notificó que “los excedentes de horas extras de los meses de febrero y marzo no serán abonados”, según informó la conducción del Carrillo en una circular interna. Ante esta situación, el director Víctor Parodi y los jefes de áreas decidieron que “no serán informadas horas que excedan los topes”.
El ministro Demetrio Thalasselis justificó la medida explicando que se detectaron “680 agentes de la ley 1844 con exceso de horas” en toda la provincia, con casos extremos de 100 y hasta 160 horas extras mensuales. “La intención no es no pagar a alguien que trabaja sino poner en revisión esos casos”, afirmó tras mantener una reunión con el equipo directivo de Bariloche, donde también anunció que se trabaja en un “adicional por función”.
Desde el hospital argumentan que los excedentes se deben a “servicios con falta de personal”, situación que también se replica en los hospitales de Roca y Cipolletti. El malestar escaló y ATE convocó a una asamblea abierta a todos los trabajadores del hospital para analizar la situación y definir medidas de acción.






























