Río Negro avanza hacia aulas libres de celulares con acuerdos de convivencia escolar
La provincia implementa gradualmente medidas para regular el uso de teléfonos móviles en las escuelas, priorizando acuerdos institucionales por sobre prohibiciones. La iniciativa comenzó en colegios privados y ahora se extiende al sistema público.
La provincia de Río Negro está implementando de manera progresiva la regulación del uso de celulares en las aulas, siguiendo el ejemplo del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires que dispuso “aulas libres de celulares” en todos los niveles educativos.
La medida, que comenzó en algunos colegios privados durante 2024, se está extendiendo gradualmente a otras instituciones y ahora llega a las escuelas públicas. El mecanismo consiste en que los estudiantes depositen sus teléfonos en una caja al ingresar a la institución y los retiren al finalizar la jornada escolar.
“Río Negro trabaja sobre acuerdos escolares de convivencia en relación al uso o no uso del celular y en qué momento usarlo. Los estudiantes conviven con el celular, es el medio de comunicación con sus familias. El tema es habilitar espacios de uso, de común acuerdo”, explicó Marcela Strahl, directora general de Educación del Ministerio de Educación de Río Negro.
La funcionaria enfatizó que se trata de “un trabajo institucional que depende de las características de cada escuela” y descartó por el momento la implementación de una prohibición general. “No se contempla la prohibición sino analizar la existencia de la tecnología y cómo hacer que el estudiante la pueda incorporar desde lo pedagógico”, sostuvo.
Desde la perspectiva académica, la psicopedagoga Belén Bosch, profesora de Psicología del Desarrollo en la Universidad Nacional del Comahue y especialista de Bariloche, respalda las medidas restrictivas. “Esto va en línea con las investigaciones a nivel mundial, las legislaciones a nivel mundial que prohiben el uso de pantallas en la primera infancia -hasta los 16 años- y la evidencia de interferencia del uso excesivo en el aprendizaje”, manifestó.
Bosch citó ejemplos internacionales, mencionando que “desde hace dos años distintos países de Europa, Oceanía, incluso China, vienen revirtiendo esta tendencia de incorporar nuevas tecnologías en las escuelas”, destacando a Suecia como paradigma en esta política.
La especialista también subrayó los beneficios neurobiológicos de la escritura manual frente al uso de pantallas: “La evidencia científica muestra que las pantallas interfieren con los procesos de aprendizaje a nivel neurobiológico. No es lo mismo escribir tecleando en una notebook que hacerlo a mano”.
Según datos internacionales, la Sociedad Argentina de Pediatría recomienda una hora y media de exposición a pantallas para niños de 5 a 12 años y dos horas y media para adolescentes de 12 a 16 años. En Argentina, los niños acceden al celular alrededor de los 10 años, siendo uno de los países latinoamericanos con menor edad de inicio.
Bosch concluyó que el control del uso de celulares “disminuye el índice de bullying y los niveles de ansiedad”, calificando la problemática como “una cuestión de salud pública a nivel internacional”.




























