El ex legislador radical Jorge Carrasco, quien presidió la comisión del traslado, recordó el ambicioso proyecto de Raúl Alfonsín que pretendía mudar la Capital Federal a Viedma. A cuatro décadas de aquel anuncio, revela que la iniciativa representaba mucho más que un cambio de sede: era un rediseño profundo de la matriz nacional.
Jorge Carrasco, ex legislador radical que presidió la comisión encargada del traslado de la Capital Federal, rompió el silencio para revelar la verdadera dimensión del proyecto que Raúl Alfonsín anunció hace 40 años y que buscaba trasladar la sede del gobierno nacional a Viedma.
Según Carrasco, la historia popular suele reducir aquella iniciativa a una simple anécdota sobre planos inconclusos y una utopía patagónica que nunca se concretó. Sin embargo, para quienes tuvieron la responsabilidad de legislar y planificar esa epopeya, el proyecto encerraba una magnitud transformadora que el país aún hoy no termina de dimensionar.
El ex legislador explicó que la mudanza de la capital significaba mucho más que un cambio de ciudad: representaba un rediseño completo de la matriz nacional, marcado por un respeto inédito a las instituciones democráticas en un país que recién salía de la última dictadura militar.
Sin embargo, la ambiciosa iniciativa terminó chocando contra múltiples obstáculos. La burocracia estatal, la crisis económica que atravesaba Argentina en aquellos años y los propios miedos de una sociedad que no estaba preparada para semejante transformación, fueron algunos de los factores que impidieron su concreción.
A cuatro décadas de aquel inesperado anuncio, las declaraciones de Carrasco invitan a repensar un proyecto que, lejos de ser una simple excentricidad presidencial, buscaba reconfigurar el mapa político, económico y social del país con epicentro en la Patagonia.































