Tras la paralización definitiva del proyecto Alipiba II por parte del gobierno nacional, Río Negro evalúa una nueva alternativa para dotar a Bariloche de una segunda línea eléctrica. La opción en estudio aprovecharía la interconexión que Neuquén construirá para Villa La Angostura y Villa Traful.
La necesidad de una segunda línea eléctrica para Bariloche vuelve a estar sobre la mesa tras confirmarse que el proyecto Alipiba II no será retomado por el gobierno nacional. Santiago Yanotti, subsecretario de Energía Eléctrica de Río Negro, confirmó a Diario Río Negro que existe ‘voluntad política’ para avanzar en una alternativa que llegaría desde Neuquén, aunque advirtió que ‘va a demorar’.
El proyecto Alipiba II había conseguido un compromiso de inversión de 75 millones de dólares durante la gestión de Alberto Fernández a través de un fideicomiso nacional. Los trabajos iniciaron a fines de 2023, se licitaron las obras, se compraron postes en China y se alcanzó un 15% de avance total. Sin embargo, con la llegada de Javier Milei a la presidencia, la obra fue paralizada definitivamente.
La alternativa que se analiza ahora aprovecharía el proyecto ‘Alivilla’ que impulsa el gobernador neuquino Rolando Figueroa. Esta línea de 90 kilómetros de extensión llevará interconexión eléctrica a Villa La Angostura y Villa Traful, que actualmente generan energía con gasoil, y contará con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
Alejandro Pozas, presidente de la Cooperativa de Electricidad Bariloche (CEB), manifestó que la entidad tiene ‘expectativas’ de sumarse al proyecto neuquino con una interconexión hacia Bariloche. El directivo calificó esta segunda línea como ‘sumamente importante y necesaria para Bariloche’, aunque aclaró que aún no hay concreciones ni definiciones.
Yanotti explicó que para que Río Negro pueda avanzar, primero ‘debe hacer su parte Neuquén’, ya que la interconexión hacia Bariloche partiría desde pocos kilómetros del cruce entre las rutas 237 y 40, en dirección a Villa La Angostura. Desde allí, la línea llegaría hasta Dina Huapi con un cruce del río Limay.
Esta opción resultaría más económica que Alipiba II debido a que se trata de una traza más corta. ‘Río Negro está con el proyecto, es una decisión política, pero no hay detalles técnicos y mucho menos costos’, señaló el subsecretario, quien indicó que será necesario buscar financiamiento para afrontar la inversión.
Desde la CEB manifestaron su disposición a participar en la inversión de ser necesario. La concreción del proyecto dependerá ahora del avance de las obras en territorio neuquino y de la consecución del financiamiento correspondiente para el tramo rionegrino.




























