Este 16 de junio se conmemoran 71 años del trágico bombardeo a Plaza de Mayo de 1955. En medio de esa crisis política que derivó en el golpe contra Perón, se sancionaba la ley que provincializaba a Río Negro y comenzaba el proceso que consolidaría a Viedma como capital.
El 16 de junio de 1955, mientras aviones de la Marina bombardeaban Plaza de Mayo en un intento fallido por derrocar al gobierno de Juan Domingo Perón, en el Congreso de la Nación se gestaba una decisión que cambiaría para siempre la historia institucional de Río Negro y de Viedma en particular.
Apenas un día antes del trágico ataque que dejó cientos de víctimas civiles, el Congreso había sancionado la Ley 14.408, que dispuso la provincialización de varios territorios nacionales, entre ellos Río Negro. Aunque la norma sería promulgada días después, el proceso quedó inmediatamente atravesado por la profunda crisis política que desembocaría en el golpe de Estado de septiembre de ese mismo año.
La iniciativa representó un cambio trascendental para el territorio rionegrino, que hasta ese momento dependía administrativamente del gobierno nacional. Sin embargo, la inestabilidad institucional que vivió el país retrasó la puesta en marcha efectiva de la nueva provincia, un proceso que recién logró consolidarse entre 1957 y 1958, ya en el período postperonista.
Fue precisamente en ese contexto de transición que Viedma comenzó a adquirir un protagonismo central en la vida política e institucional de la región. La ciudad fue elegida como sede de la Convención Constituyente que redactó la Constitución provincial y fue establecida como capital transitoria de Río Negro.
Ese carácter provisorio terminó consolidándose en octubre de 1973, cuando Viedma fue definitivamente confirmada como capital provincial, condición que mantiene hasta la actualidad. Mientras Argentina ingresaba en una etapa de enfrentamientos políticos y crisis institucionales que marcarían las décadas siguientes, se gestaba simultáneamente el proceso que otorgaría a Río Negro autonomía política y representación plena dentro del sistema federal argentino.
De esta manera, aquellos días de junio de 1955 quedaron marcados tanto por la violencia política que anticipaba años turbulentos, como por el inicio de un proceso institucional que definiría el mapa político de la Patagonia tal como lo conocemos hoy.





























