El paquete Punta Colorada generó compras por más de $15.902 millones a proveedores rionegrinos, involucrando a 103 empresas activas. Sierra Grande lidera el proceso con 62 empresas vinculadas, mientras el impacto se expande hacia otras localidades de la provincia.
Los primeros datos del proyecto energético en la Zona Atlántica revelan un impacto económico significativo en la región. El paquete Punta Colorada registró más de $15.902 millones en compras a proveedores rionegrinos, con 103 empresas activas participando del proceso, lo que confirma que la iniciativa ya está generando empleo, consumo y servicios dentro del territorio provincial.
Sierra Grande se consolida como uno de los puntos más dinámicos de esta nueva etapa productiva. La localidad concentra 62 empresas activas vinculadas al paquete relevado, representando el 60% del total. La fuerte presencia se registra en rubros como ferretería, alojamiento, transporte, materiales, vigilancia, gastronomía y servicios. También se suman a la cadena San Antonio Oeste, Playas Doradas, Viedma, Cipolletti, Allen y otras localidades rionegrinas.
El gobernador Alberto Weretilneck señaló que este proceso debe ser acompañado con cercanía y responsabilidad institucional. ‘Sabemos que una gran obra también cambia la vida cotidiana de las comunidades. Por eso el Estado tiene que estar presente: para ordenar, acompañar y cuidar que el crecimiento de manera equilibrada’, expresó el mandatario provincial.
El impacto económico se distribuye en diversos rubros cotidianos. En transporte de personal se movilizaron más de $5.164 millones, en alimentación y viandas otros $4.059 millones, en combustible más de $1.312 millones y en alojamiento otros $900 millones. A esto se suman ferreterías con cerca de $770 millones, materiales de construcción con $620 millones, vigilancia y seguridad con $480 millones, salud ocupacional con $470 millones y servicios ambientales con $220 millones, entre otros.
El movimiento no se limita solo a la gran obra. Hoteles, viviendas de alquiler, estaciones de servicio, comercios, corralones, ferreterías, emprendimientos gastronómicos, transportistas y prestadores locales están registrando actividad. En Sierra Grande, más de 30 propietarios de alojamientos comenzaron a rentabilizar espacios que antes estaban ociosos, generando ingresos familiares adicionales.
La respuesta del sector privado refleja las expectativas que despierta esta etapa. El Registro Provincial de Proveedores Energéticos ya reúne 479 empresas inscriptas, con Las Grutas concentrando casi el 20% del total.
El Gobierno provincial, sin embargo, dosifica las expectativas y apunta a un desarrollo ordenado. El objetivo es acompañar a las pymes, fortalecer la formalización, generar mejores condiciones de financiamiento y preparar trabajadores para las etapas que vienen. ‘No queremos prometer que todo cambia de un día para el otro. Queremos construir un proceso serio, con trabajo local, empresas locales y comunidades que puedan crecer sin perder equilibrio’, sostuvo Weretilneck.
La Zona Atlántica cuenta con ventajas competitivas: tejido comercial establecido, experiencia en servicios, capacidad turística, trabajadores disponibles y una ubicación estratégica para los nuevos proyectos energéticos. El desafío es conectar esas capacidades con la demanda que se abre. La nueva etapa productiva no reemplaza la identidad de la región sino que la potencia, permitiendo que el turismo, el comercio, los servicios, la construcción, el transporte y la logística puedan crecer si la energía se integra al territorio y no funciona como una actividad aislada.




























