Los trabajadores de delivery recurren cada vez más a créditos que ofrecen las propias plataformas digitales. Las cuotas se descuentan automáticamente de sus ganancias diarias, obligándolos a trabajar más horas para compensar la caída de ingresos en medio de la crisis económica.
Un número creciente de trabajadores de reparto de aplicaciones está cayendo en un círculo de endeudamiento a través de préstamos que ofrecen las mismas plataformas para las que trabajan. Lo que inicialmente parece una solución financiera rápida termina convirtiéndose en una carga económica difícil de sostener.
El mecanismo es simple pero problemático: las cuotas de estos préstamos se descuentan de forma automática de las ganancias que los repartidores generan en cada jornada laboral, lo que reduce significativamente sus ingresos disponibles. Esta situación los obliga a extender sus horarios de trabajo para poder compensar el dinero que les retienen, en un contexto donde los costos operativos no dejan de aumentar.
Los gastos en combustible, mantenimiento de motos o bicicletas y el costo de vida general continúan en alza, apretando aún más el margen de ganancia de estos trabajadores. Muchos repartidores llegan a solicitar préstamos de hasta 1.400 mil pesos, que cancelan en plazos de seis meses o más, destinados principalmente a mantener o cambiar sus vehículos de trabajo.
El resultado de esta dinámica es una dependencia económica creciente que mantiene a numerosos trabajadores al límite de sus ingresos. Para muchos de ellos, los préstamos representan una solución momentánea que rápidamente se transforma en el inicio de un ciclo de endeudamiento del que resulta cada vez más difícil escapar.
A esta problemática se suma el hecho de que la mayoría de estas empresas internacionales no tributan en el país ni pagan impuestos locales, mientras la crisis económica acorrala a los trabajadores que viven endeudados durante gran parte del año.






























