La colonia venezolana de Viedma organizó un ‘arepazo’ solidario para recaudar fondos destinados a las víctimas del devastador terremoto que sacudió Venezuela el 24 de junio pasado. La tragedia natural dejó un saldo de 5.200 personas fallecidas, movilizando la solidaridad de la comunidad en Río Negro.
El club Fátima de Viedma se convirtió en el epicentro de una jornada solidaria que reunió a la comunidad venezolana radicada en la zona y a cientos de vecinos que decidieron colaborar con las víctimas del terremoto que golpeó a Venezuela. La iniciativa consistió en la venta de arepas, el tradicional pan de maíz que forma parte de la gastronomía venezolana, con el objetivo de recaudar dinero para enviar al país caribeño a través de una entidad benéfica.
La actividad, que originalmente coincidía con el Día Mundial de la Arepa que se celebra cada segundo sábado de septiembre, tomó un cariz especial ante la magnitud de la tragedia que dejó más de 5.200 muertos. El complejo ubicado en inmediaciones de la calle Tierra del Fuego se llenó de aromas característicos mientras se preparaban las arepas rellenas con carne mechada con porotos y pollo acompañado por un mix de vegetales.
Isabel Oliveros, violinista e integrante de la Filarmónica de Río Negro, dejó su instrumento de lado para dedicarse a moldear la masa de maíz junto a una decena de connacionales y vecinos argentinos. ‘Los tequeños (un popular aperitivo venezolano que consiste en un bastón de queso blanco envuelto en masa de harina de trigo que se fríe u hornea) ya se nos terminaron hace rato, y nos estamos quedando sin insumos para el relleno’, comentó la artista mientras trabajaba.
La respuesta de la comunidad superó las expectativas, con largas filas de comensales que se acercaron tanto para disfrutar de la gastronomía venezolana como para contribuir con la causa. Oliveros destacó el espíritu solidario del pueblo argentino: ‘El amor del pueblo argentino es desde siempre. Yo hace 10 años que estoy en el país, y para esto hemos recibido donaciones’, expresó agradecida.
La jornada demostró cómo la gastronomía puede convertirse en un puente de solidaridad, uniendo a dos comunidades ante una tragedia de dimensiones catastróficas. La recaudación obtenida será enviada a Venezuela para ayudar a las personas afectadas por el sismo del 24 de junio, que ha dejado al país enfrentando nuevos desafíos en su camino hacia la recuperación.































