Cortés celebró junto a la colectividad húngara el Día Nacional de Hungría en Bariloche
El intendente Walter Cortés participó este sábado del acto oficial que la comunidad húngara de Bariloche organizó en conmemoración del Día Nacional de Hungría, festividad dedicada a San Esteban, fundador y primer rey del estado húngaro. El encuentro se realizó en el Colegio San Esteban y reunió a referentes de la colectividad, autoridades locales y familias barilochenses en un clima festivo y de profundo respeto por las tradiciones.
El sábado 22 de agosto, el intendente Walter Cortés estuvo presente en el acto conmemorativo por el Día Nacional de Hungría que organizó la colectividad húngara de San Carlos de Bariloche. La celebración tuvo lugar en las instalaciones del Colegio San Esteban, ubicado en Anasagasti 202, un espacio cargado de simbolismo para esta comunidad que mantiene vivos sus lazos culturales en plena Patagonia.
La jornada reunió a referentes de la comunidad húngara local, autoridades municipales y numerosas familias barilochenses que se acercaron a compartir y conocer la historia y las tradiciones de este pueblo europeo. La fecha elegida no es casual: el Día Nacional de Hungría rinde homenaje a San Esteban, considerado el fundador y primer rey del estado húngaro, figura central en la identidad cultural e histórica de esa nación.
Durante la ceremonia, el intendente Cortés tomó la palabra y dirigió un mensaje a los presentes en el que subrayó el valor del aporte histórico y social que la colectividad húngara ha realizado a lo largo del tiempo en el desarrollo de Bariloche. En sus palabras, el mandatario destacó la importancia de mantener vivas las tradiciones de los distintos pueblos que conforman el tejido multicultural de la ciudad.
El acto incluyó presentaciones artísticas que reflejaron la riqueza cultural húngara, momentos protocolares con las banderas de ceremonia y una muestra representativa de la gastronomía típica de Hungría. El ambiente festivo y familiar que caracterizó la jornada permitió a los asistentes sumergirse, aunque sea por unas horas, en las costumbres y sabores de una cultura que desde hace décadas forma parte de la identidad de Bariloche.



























