Río Negro y Neuquén planifican juntos la conectividad del Alto Valle y Vaca Muerta
Los gobernadores Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa firmaron un acuerdo con el Consejo Federal de Inversiones para diseñar el futuro de la movilidad y la logística regional. El convenio apunta a ordenar la conectividad del Alto Valle y su vínculo estratégico con la cuenca de Vaca Muerta durante las próximas décadas.
Río Negro y Neuquén dieron un paso conjunto hacia la planificación del desarrollo regional al sellar una alianza con el Consejo Federal de Inversiones (CFI). Los mandatarios provinciales Alberto Weretilneck y Rolando Figueroa, junto al Secretario General del CFI, Ignacio Lamothe, suscribieron un acuerdo que busca ordenar la movilidad, la logística y las inversiones que la región necesitará en los próximos años.
El convenio contempla el desarrollo de un estudio integral que analizará las necesidades de conectividad del Alto Valle y su articulación con Vaca Muerta, la cuenca hidrocarburífera más importante del país y uno de los polos de inversión más dinámicos de la Argentina en la actualidad. La iniciativa implica una visión de largo plazo que trasciende los límites provinciales, reconociendo que el crecimiento de esa zona requiere una planificación coordinada entre ambas jurisdicciones.
La participación del CFI como organismo técnico y financiero le otorga respaldo institucional al proceso, garantizando recursos y metodología para llevar adelante un relevamiento serio de las demandas de infraestructura vial, logística y transporte que el crecimiento económico de la región impone. El organismo federal actúa como articulador entre las provincias y el Estado nacional en materia de planificación del desarrollo.
Desde la perspectiva rionegrina, el acuerdo representa una oportunidad para que la provincia no quede al margen del boom productivo que genera Vaca Muerta, asegurando que el Alto Valle cuente con las condiciones de conectividad necesarias para integrarse plenamente a esa cadena de valor. La firma del convenio marca el inicio de un proceso que definirá inversiones estratégicas para las próximas décadas en una de las zonas más pobladas y productivas de la Patagonia.




























