Un proyecto de ley ingresó a la Legislatura de Río Negro para establecer un marco regulatorio y control sanitario sobre la comercialización de carnes de animales silvestres. La iniciativa busca formalizar un mercado que hoy opera de manera informal y proteger la salud pública frente a enfermedades zoonóticas.
La Legislatura de Río Negro tiene sobre la mesa un proyecto de ley que propone regular de manera integral la habilitación, el registro, la fiscalización y el control sanitario de los establecimientos y medios de transporte que participen en la cadena de faena, elaboración y comercialización de productos de origen animal, incluyendo las carnes silvestres. La iniciativa llega en respuesta a un consumo informal que ya existe en la provincia y que hasta ahora carece de un encuadre legal claro.
Según el mensaje enviado al parlamento rionegrino, el proyecto jerarquiza al Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo como autoridad de aplicación principal, aunque establece una fiscalización coordinada y concurrente junto al Ministerio de Salud y la Policía provincial. Esta articulación interinstitucional apunta, según se destaca en el texto, a ‘combatir el abigeato y la comercialización de carne proveniente de la faena clandestina, protegiendo la salud pública frente a enfermedades zoonóticas de gravedad como el síndrome urémico hemolítico, la hidatidosis o la triquinosis’.
El artículo primero de la propuesta establece la necesidad de contar con un marco regulatorio integral que alcance a toda persona humana o jurídica que comercialice productos, subproductos y derivados de origen animal. En ese sentido, se exige el cumplimiento del Código Alimentario Argentino —Ley Nacional Nº 18.284 y sus modificatorias— y se establece que los productos deben provenir exclusivamente de establecimientos habilitados y ser transportados en unidades debidamente autorizadas por los organismos públicos competentes.
La norma define como productos, subproductos y derivados de origen animal a todo alimento, materia prima o componente proveniente de especies domésticas, silvestres, avícolas, de la pesca, moluscos y crustáceos, destinado en forma directa o indirecta al consumo humano. Además, contempla regímenes especiales para que los organismos con competencia en fauna silvestre y pesca puedan fijar cupos y vedas, con el objetivo de que el desarrollo económico conviva en armonía con la preservación del patrimonio ecosistémico de la región.
En materia de autorizaciones no comerciales, el proyecto habilita a los productores registrados a solicitar permiso ante la autoridad de aplicación para el traslado de productos destinados al autoconsumo, según lo que establezca la reglamentación. Todos los establecimientos de faena, por su parte, deberán estar habilitados para operar dentro del sistema.
Desde el punto de vista procedimental y punitivo, el texto incorpora principios modernos de debido proceso administrativo, dotando de transparencia al esquema de infracciones, actas de constatación y recursos. Un aspecto destacado es la afectación específica de los aranceles y multas recaudados al Fondo de Apoyo Ganadero, lo que garantizaría el autofinanciamiento del sistema de control y permitiría dotar de equipamiento y movilidad a los cuerpos de inspectores en las rutas rionegrinas.
Los impulsores de la iniciativa sostienen que el texto constituye una herramienta necesaria para modernizar la cadena agroalimentaria de la provincia, brindar previsibilidad legal a las inversiones productivas y fortalecer el control sanitario en todo el territorio rionegrino. La propuesta deberá ahora recorrer el proceso legislativo para ser debatida y eventualmente convertida en ley.



























