El Departamento Provincial de Aguas (DPA) avanza en la remoción de materiales que obstruyen el cauce del arroyo Ñirihuau, en coordinación con el Municipio de Dina Huapi. Las intensas lluvias recientes modificaron sectores del cauce y acumularon material vegetal que representa un riesgo para los vecinos ribereños. Los trabajos tienen un plazo previsto de menos de 10 días.
Las precipitaciones intensas de los últimos días dejaron su marca en el arroyo Ñirihuau: sectores del cauce fueron modificados y una de sus márgenes acumuló gran cantidad de material vegetal, lo que podría generar serias consecuencias para los habitantes ubicados aguas abajo. Ante esta situación, el DPA decidió intervenir de manera preventiva antes de que el problema se agrave.
Con una máquina excavadora, el equipo técnico del organismo provincial trabaja en la remoción de los materiales que obstaculizan el libre paso del agua. El objetivo es favorecer un escurrimiento más fluido y reducir el riesgo de desbordes ante futuras crecidas. Las tareas se desarrollan de forma coordinada con el Municipio de Dina Huapi, en un trabajo conjunto que busca dar respuesta rápida a una situación que venía siendo monitoreada.
El Delegado Regional del DPA, Matías Tormann, explicó que la situación estaba siendo evaluada desde hacía tiempo y que se aprovechó una ventana de buen clima para avanzar con las intervenciones. ‘Las tareas buscan anticiparse a futuras situaciones que puedan afectar el cauce’, señaló el funcionario, subrayando el carácter preventivo de los trabajos.
Tormann también advirtió sobre los factores que pueden incrementar los caudales en los próximos meses: las lluvias intensas y las altas temperaturas, que aceleran el deshielo en la cordillera, representan una combinación que históricamente genera alteraciones en los cursos de agua de la región. Por eso, remarcó, resulta fundamental actuar antes de que se produzcan nuevos eventos críticos.
Los trabajos tienen un plazo estimado de menos de 10 días. Una vez liberado el cauce, se espera reducir el impacto de posibles nuevas crecidas y brindar mayor tranquilidad a los vecinos que viven sobre la ribera del arroyo, quienes son los más expuestos ante cualquier desborde o alteración del curso de agua.






























