Dos propuestas formativas impulsadas por el Gobierno de Río Negro llegaron a su fin en la ciudad. Los talleres, destinados a personas en situación de vulnerabilidad, contaron con un financiamiento provincial que superó los 10 millones de pesos y se desarrollaron en articulación con la Fundación Hogar de Cristo y APASA.
Bariloche fue sede de dos talleres enmarcados en el Plan Provincial de Minería Social que concluyeron recientemente: uno de cerámica y otro de soldadura básica. Ambas propuestas apuntaron no solo a la transmisión de un oficio, sino también a generar espacios de expresión, encuentro y desarrollo personal para quienes participaron de ellas.
El taller de Cerámica arrancó en julio y tuvo como sede el Hogar Emaús. Con un aporte provincial de $2.353.165 otorgado en carácter de subsidio no reintegrable, la iniciativa buscó crear un ámbito donde la creatividad y el aprendizaje se combinaran en el día a día. La propuesta fue posible gracias al financiamiento de la Secretaría de Minería de Río Negro, en articulación con la Fundación Hogar de Cristo, la Agencia para la Prevención y Asistencia ante el Abuso de Sustancias y de las Adicciones (APASA), y contó además con el acompañamiento de la Universidad Nacional de Río Negro.
Por su parte, el taller de Soldadura Básica comenzó en agosto y se llevó adelante en la Escuela Secundaria Los Andes. Con un aporte considerablemente mayor —$7.820.000—, esta capacitación apuntó a brindar herramientas prácticas concretas vinculadas a un oficio con real inserción en el mercado laboral y productivo de la región.
En total, la Provincia destinó más de $10 millones en aportes no reintegrables para el desarrollo de ambas experiencias en Bariloche, en el marco de una política que busca articular formación, inclusión social y acompañamiento comunitario en distintos puntos del territorio rionegrino.
El Plan Provincial de Minería Social, desde el cual se financiaron estas iniciativas, incluye propuestas ligadas a cerámica, alfarería, soldadura, herrería, tornería, lapidado y otros oficios, con presencia en diversas localidades de la provincia. Su objetivo central es que la capacitación funcione como herramienta de inclusión, autonomía y construcción de nuevos proyectos de vida para personas que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.
Las dos experiencias barilochenses reflejan el tipo de trabajo articulado que el Estado provincial busca promover junto a instituciones como la Fundación Hogar de Cristo y APASA, organismos que trabajan cotidianamente con poblaciones que enfrentan problemáticas sociales complejas. La participación de la Universidad Nacional de Río Negro en el taller de cerámica también marca una línea de colaboración entre el ámbito académico y las políticas sociales territoriales.
































