El Parque Nacional Nahuel Huapi, el Paisaje Protegido Río Limay y la Municipalidad de Dina Huapi unieron fuerzas para resguardar el hábitat del huillín, una nutria nativa en peligro de extinción. La medida concreta consiste en la instalación de tranquillas que impedirán el acceso de vehículos a sectores costeros clave del río Limay, permitiendo que la vegetación ribereña se recupere de forma natural.
En la embocadura del río Limay, donde la calidad del agua y la integridad de los ambientes costeros resultan vitales, se dio un paso concreto en favor de la conservación del huillín (Lontra provocax), una nutria nativa catalogada en peligro de extinción. La especie utiliza estos sectores como refugio, sitio de alimentación y descanso, y como corredores que le permiten desplazarse entre distintos ambientes acuáticos de la región.
La acción central consistió en la colocación de tranquillas que bloquean el ingreso de vehículos a diferentes puntos de la costa del río. De esta manera, se busca que la vegetación nativa del ambiente de ribera pueda restaurarse de manera natural, reduciendo las perturbaciones sobre un ecosistema considerado crítico para la supervivencia de esta especie.
Durante años, esos sectores fueron utilizados para circular y estacionar vehículos, extraer arena y canto rodado, e incluso lavar automóviles. Estas prácticas causaron un deterioro progresivo de la vegetación costera, alteraron las condiciones del ambiente y contribuyeron a la incorporación de aceite y combustible al agua del río, afectando directamente la calidad del hábitat del huillín.
El trabajo fue realizado de manera articulada entre el Parque Nacional Nahuel Huapi, el Paisaje Protegido Río Limay y la Municipalidad de Dina Huapi, con la participación de la Secretaría de Obras Públicas y la Secretaría de Turismo, Cultura y Deporte de ese municipio. Esta coordinación interinstitucional se enmarca en una mesa territorial que viene impulsando medidas concretas para proteger al huillín y su entorno.
Los especialistas destacan que el huillín es considerado una ‘especie paraguas’: al proteger los ambientes que necesita para sobrevivir, se preserva también a una amplia diversidad de especies que comparten ese territorio. En otras palabras, cuidar su hábitat implica proteger la costa, la vegetación, el agua y toda la vida que depende de esos ecosistemas, incluyendo a las propias comunidades humanas que habitan la región.
La iniciativa marca un antecedente importante en la gestión ambiental compartida entre organismos nacionales y municipales de la zona, y abre la puerta a nuevas acciones coordinadas en defensa de uno de los ecosistemas más valiosos y amenazados del entorno de Bariloche y sus alrededores.
































