El intendente de Bariloche estuvo presente este jueves en un encuentro especial para las mamás organizado en el Casino de Suboficiales y Gendarmes, en la previa del Día de la Madre que se celebra este domingo. Durante el acto, Cortés compartió una emotiva reflexión sobre el amor materno y la importancia de los gestos cotidianos.
En el marco de los festejos previos al Día de la Madre, el Casino de Suboficiales y Gendarmes, ubicado en La Paz al 300, fue sede este jueves de un agasajo especialmente dedicado a las mamás. El intendente Walter Cortés participó del encuentro acompañado por la asesora letrada Yanina Sánchez, y aprovechó la ocasión para dirigir unas palabras a las presentes.
Con un tono cercano y emotivo, el jefe comunal agradeció la invitación y reflexionó sobre el rol fundamental que cumplen las madres en la vida de cada persona. ‘Hay que acordarse de la mamá siempre’, expresó, subrayando que el reconocimiento hacia ellas no debería limitarse a una fecha en el calendario.
Cortés destacó la entrega incondicional que caracteriza a las madres y que muchas veces pasa desapercibida en la rutina diaria. ‘La mamá da sin recibir nada. Ni pide nada tampoco’, señaló, invitando a los presentes a reflexionar sobre ese amor silencioso y constante que sostiene a las familias.
En ese sentido, el intendente alentó a expresar el cariño a través de gestos simples pero significativos. ‘Es muy importante que nosotros abracemos a las madres, que les hagamos un regalito, aunque sea lo más ínfimo, una florcita, lo que sea’, indicó, remarcando que no es necesario un gran gesto para transmitir cuánto significan en la vida de cada uno.
La reflexión de Cortés también abordó una dimensión más amplia, vinculada a la recuperación de los vínculos humanos y la sensibilidad social. Frente al individualismo y la búsqueda permanente del éxito, el intendente reivindicó la necesidad de acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles y de encontrar felicidad en el encuentro con los demás. ‘En lo humano uno tiene que tener la sensibilidad suficiente de poder ayudar a aquellos que están sufriendo, de poder mirar a los ojos y poder reírnos, poder compartir y poder vivir momentos felices’, sostuvo.
El agasajo se convirtió así en una oportunidad para poner en palabras ese agradecimiento que muchas veces queda pendiente, y para recordar que el cariño se demuestra, sobre todo, en los pequeños gestos de todos los días.



























