El gobierno provincial impulsa el acceso de los productores rionegrinos a los mercados de carbono como herramienta complementaria para mejorar su rentabilidad. Establecimientos ovinos de la Patagonia ya lograron preventas de créditos aplicando prácticas regenerativas en sus pastizales. La iniciativa busca sumar más campos a este esquema con mediciones confiables y estándares de calidad.
El mercado de carbono comienza a perfilarse como una alternativa concreta para los productores rurales de Río Negro. A través de prácticas agrícolas y ganaderas que favorecen la captura o la evitación de emisiones de dióxido de carbono, los establecimientos pueden generar créditos que se comercializan en mercados especializados y cuyos ingresos pueden reinvertirse en mejoras productivas.
En la Patagonia, esta posibilidad ya cuenta con resultados tangibles. Establecimientos ovinos que adoptaron prácticas regenerativas en sus pastizales lograron concretar preventas de créditos de carbono, donde cada crédito equivale a una tonelada de dióxido de carbono capturada o evitada. Los fondos obtenidos fueron reinvertidos directamente en mejoras dentro de los propios campos, demostrando la viabilidad del esquema.
El Secretario de Agricultura provincial, Lucio Reinoso, destacó el rol del Estado en este proceso: ‘El carbono puede convertirse en una herramienta más para mejorar la rentabilidad de los productores rionegrinos. Nuestro trabajo es facilitarles el acceso a esta oportunidad’. La declaración sintetiza el enfoque oficial, que apunta a acompañar a los productores sin imponer un modelo único, sino adaptándose a las características de cada establecimiento.
En Río Negro, las prácticas que habilitan esta posibilidad tienen aplicación tanto en zonas de secano como bajo riego. En las áreas de secano, la planificación del pastoreo contribuye a conservar los pastizales, proteger el suelo y mejorar la capacidad de respuesta frente a las sequías, un factor clave en una región que enfrenta ciclos de escasez hídrica de manera recurrente. En las zonas bajo riego, la rotación de cultivos como el maíz y la alfalfa con actividad ganadera también favorece la captura de carbono y el cuidado del suelo a largo plazo.
Para que más establecimientos rionegrinos puedan sumarse a los mercados de carbono, es necesario contar con mediciones confiables del carbono almacenado en el suelo y con estándares que garanticen la calidad de los créditos generados. En ese sentido, plataformas como MEVA cumplen un rol fundamental al aportar transparencia a las operaciones y brindar confianza tanto a los productores como a los compradores de créditos.
La propuesta oficial no busca reemplazar los esquemas productivos existentes, sino sumar una alternativa complementaria que pueda adaptarse a las posibilidades reales de cada campo. El objetivo es que las experiencias ya registradas en la región sirvan de modelo y que, progresivamente, más productores rionegrinos puedan acceder a los beneficios económicos y ambientales que ofrece este tipo de mercado.





























