En el Día Mundial del Árbol, la provincia destaca el valor del sauce criollo (Salix humboldtiana), la única especie arbórea nativa de los valles irrigados rionegrinos. Esta especie, que crece a la vera de los ríos patagónicos desde tiempos ancestrales, cumple un rol fundamental tanto en la historia como en el equilibrio ambiental de la región.
El sauce criollo estaba presente en los valles de Río Negro mucho antes de que se transformaran en una de las principales regiones productivas del país. Su presencia acompañó el desarrollo del territorio desde sus orígenes: los pueblos originarios aprovecharon su madera y sus fibras para distintos usos cotidianos, mientras que los primeros pobladores encontraron en él uno de los principales recursos para construir viviendas y asentarse en la región.
Desde entonces, el sauce criollo quedó ligado a la historia de los valles y a la relación entre el agua, la producción y quienes los habitan. Más allá de ese legado histórico, cumple una función ambiental clave para los sistemas productivos de los valles: sus raíces ayudan a sostener las riberas, disminuir la erosión y conservar el equilibrio de los ecosistemas asociados a los ríos, contribuyendo a proteger un recurso esencial para la producción.
Con esta mirada, el Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, a través de la Dirección de Valles Irrigados, junto a la Asociación Civil Sauce Nativo y contando con el acompañamiento de EMFORSA, INTA, DPA y distintos municipios de la provincia, impulsa acciones para conservar y recuperar esta especie nativa. El objetivo es entender que preservar el patrimonio natural también es una forma de acompañar el desarrollo productivo.
Estas acciones implican la reproducción de ejemplares en viveros provinciales y el resguardo de su material genético para su restauración en ambientes ribereños. ‘Restaurar el sauce criollo es preservar el vínculo histórico entre nuestros ríos, la producción y las comunidades que dieron origen a los valles’, expresó el director de Valles Irrigados, Antonio Puerta.
Cada nuevo ejemplar plantado es una forma de preservar un árbol que forma parte del patrimonio natural y de proteger un paisaje donde el agua, la naturaleza y la producción se entrelazan, definen la identidad y el desarrollo de la provincia de Río Negro.



























