El programa de liberación de insectos estériles comenzó en Allen para proteger la fruticultura regional. La iniciativa abarca zonas del Alto Valle, Valle Medio y Neuquén, y es clave para el acceso a mercados internacionales.
La Patagonia Norte dio inicio a una nueva temporada de control de la mosca de los frutos, una de las plagas más perjudiciales para la actividad frutícola de la región. El puntapié inicial se dio en la localidad de Allen, donde comenzaron los operativos de liberación de insectos estériles, una técnica científicamente comprobada que impide la reproducción de este insecto y contribuye a mantener el estatus sanitario de la zona.
Esta metodología, conocida como Técnica del Insecto Estéril (TIE), consiste en la suelta masiva de ejemplares de mosca de los frutos que han sido previamente esterilizados mediante radiación. Al aparearse con individuos silvestres, no producen descendencia, lo que reduce de manera progresiva la población de la plaga sin necesidad de utilizar plaguicidas de manera intensiva.
Los operativos se llevan a cabo principalmente en áreas urbanas del Alto Valle y el Valle Medio de Río Negro, así como en zonas de la provincia de Neuquén. Estas localidades funcionan como focos de riesgo sanitario, ya que la presencia de frutales domésticos y residuos orgánicos favorece la proliferación de la mosca.
El programa tiene un alcance regional significativo: protege a cuatro provincias patagónicas de los efectos devastadores que esta plaga podría tener sobre la producción frutícola. La continuidad del control fitosanitario es, además, un requisito indispensable para que la fruta patagónica pueda acceder a mercados internacionales con estrictas exigencias en materia de sanidad vegetal.
La fruticultura es uno de los pilares económicos de la región, y el mantenimiento de una condición sanitaria libre de mosca de los frutos resulta estratégico tanto para los productores locales como para las economías provinciales en su conjunto. Sin este tipo de programas, la habilitación de exportaciones a destinos de alta demanda —como Europa, Estados Unidos o Brasil— quedaría en riesgo.




























