Técnicos de la Secretaría de Energía y Ambiente recorren viviendas del barrio para evaluar el funcionamiento de las nuevas estufas metálicas incorporadas en el marco del Programa de Acceso Seguro a la Electricidad. El seguimiento releva consumos de electricidad, gas y leña, y también recoge la experiencia de cada familia con las nuevas soluciones de calefacción.
Equipos técnicos de la Secretaría de Energía y Ambiente de la provincia de Río Negro llevan adelante un monitoreo en el barrio Alún Ruca de Bariloche, como parte del seguimiento posterior a las primeras instalaciones de estufas metálicas realizadas en el marco del Programa de Acceso Seguro a la Electricidad (PASE). La iniciativa busca actualizar el estado de los consumos energéticos en los hogares y verificar el correcto funcionamiento de los nuevos equipos de calefacción.
‘Estamos recorriendo Alún Ruca para actualizar cómo están consumiendo energía las familias y comprobar cómo están funcionando las nuevas instalaciones’, explicó Daniel Peralta, integrante del equipo de la Secretaría. El trabajo se enmarca en la prueba piloto que la provincia desarrolla en el barrio luego de avanzar con la regularización eléctrica y con la incorporación de alternativas de calefacción más seguras para los vecinos.
La metodología de monitoreo contempla el registro del consumo y gasto en leña, las horas de utilización de las estufas, el uso de garrafas y los principales artefactos eléctricos presentes en cada vivienda. Además, permite identificar situaciones particulares que puedan requerir algún tipo de acompañamiento o ajuste técnico específico según la realidad de cada hogar.
Más allá de los datos duros, el seguimiento incluye un componente cualitativo que resulta central para el programa. Los equipos también dialogan directamente con las familias para conocer su percepción sobre el cambio, el nivel de confort alcanzado y la adaptación a las nuevas soluciones de calefacción. ‘Relevamos el consumo de electricidad, gas y leña, pero también hablamos con cada familia para saber cómo están viviendo el cambio, si las estufas funcionan bien y si hay algo que necesitemos ajustar’, detalló Peralta.
El PASE fue diseñado como una política integral de seguridad e inclusión energética impulsada por el gobernador Alberto Weretilneck junto a las distribuidoras eléctricas que operan en la provincia. El programa no se limita a normalizar conexiones eléctricas, sino que contempla intervenciones intradomiciliarias, mejoras de eficiencia energética, alternativas de calefacción y acompañamiento social y educativo a los vecinos involucrados.
El protocolo de trabajo prevé que las acciones realizadas sean verificadas posteriormente por los equipos territoriales y técnicos, con instancias de intercambio de información según las necesidades de cada barrio. ‘Este seguimiento nos permite mejorar el programa y acompañar a cada familia para que tenga una solución segura y adecuada a su realidad’, subrayó Peralta.
El trabajo en Alún Ruca se integra al despliegue territorial más amplio del PASE, que también avanza en barrios regularizados de Cipolletti, Viedma, Regina y otros puntos de la provincia, bajo un mismo objetivo: ordenar, acompañar y generar condiciones más seguras para el acceso y uso de la energía por parte de los sectores más vulnerables.



























