Lara Agostina Torletti, graduada de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Río Negro, integra Gamma Tracker, el proyecto que obtuvo el segundo premio del IB50K 2026 y recibió 15 mil dólares para su desarrollo. El reconocimiento se suma al primer premio que la egresada había obtenido días antes en el concurso de tesis de INVAP.
Lara Agostina Torletti, egresada de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) Sede Andina, acumuló en pocos días dos reconocimientos por un mismo desarrollo tecnológico orientado a mejorar la precisión en cirugías. El proyecto se llama Gamma Tracker y apunta a resolver un problema concreto en el quirófano: ayudar a los cirujanos a localizar lesiones durante intervenciones laparoscópicas.
La distinción más reciente llegó el viernes 30 de octubre, cuando Gamma Tracker obtuvo el segundo premio del concurso IB50K 2026, organizado por el Instituto Balseiro en Bariloche. El galardón incluyó un premio de 15 mil dólares para impulsar el emprendimiento, que ya cuenta con un prototipo funcional y continúa en etapa de optimización y validación.
El dispositivo desarrollado por el equipo consiste en una pequeña sonda capaz de detectar radiación gamma. La idea es aprovechar en el quirófano la información que brindan los radiofármacos utilizados en estudios de diagnóstico por imágenes, como la tomografía por emisión de positrones (PET), para orientar al cirujano durante procedimientos laparoscópicos con mayor precisión.
Días antes de la ceremonia del IB50K, Torletti había recibido el primer premio en la categoría de grado del Concurso Nacional Mejores Tesis de Ingeniería, organizado por INVAP. En esa convocatoria participaron 184 tesis de todo el país. Su trabajo sobre Gamma Tracker fue dirigido por José Lipovetzky y codirigido por Alejandro Menant. Mientras el concurso de INVAP reconoció el mérito académico de la tesis, el IB50K distinguió el plan de negocios del equipo para avanzar hacia un emprendimiento tecnológico.
Además del segundo puesto, Gamma Tracker recibió apoyos adicionales de la Universidad Nacional de Quilmes, la incubadora de la Universidad Nacional de Cuyo y SF500. Esos respaldos incluyen formación empresarial y mentorías orientadas a fortalecer el proyecto de cara a su desarrollo como emprendimiento de base tecnológica.
Los dos reconocimientos ponen en valor la articulación entre la universidad pública y el sistema científico y tecnológico, y dan continuidad a un trabajo que vincula la formación en ingeniería con una necesidad concreta del ámbito de la salud.



























