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Joven neuquino presenta en Francia fertilizante revolucionario con nanotecnología

Jeremías Benjamín, becario del Conicet oriundo de Neuquén, viajará a fines de marzo para competir en los Premios de Innovación Roullier con “NanoQlay”, un fertilizante inteligente que reduce el desperdicio hasta en un 50%. El proyecto combina nanotecnología y residuos de la industria pesquera para crear una alternativa sustentable a los fertilizantes tradicionales.

Desde un laboratorio en Mar del Plata, Jeremías Benjamín se prepara para una presentación que podría cambiar el futuro de la agricultura. El joven neuquino, becario doctoral del Conicet, representará a Argentina en los Premios de Innovación Roullier 2025-2026 que se realizarán el 2 de abril en Saint Malo, Francia, donde competirá con proyectos de Italia, Portugal y Brasil.

Su propuesta, “NanoQlay”, es un fertilizante inteligente que busca resolver uno de los grandes problemas del campo moderno: la ineficiencia de los fertilizantes tradicionales. “Se estima que entre un 30 y 50% de lo que se aplica en el campo no lo termina absorbiendo la planta. Estamos hablando de que casi la mitad del fertilizante no llega a destino”, explicó Benjamín.

El desarrollo combina nanoarcillas -materiales creados en laboratorio con estructura de láminas microscópicas- con quitosano, un polímero obtenido de cáscaras de langostino, un desecho de la industria pesquera. Las nanoarcillas funcionan como pequeños “almacenes” que capturan nutrientes como el nitrógeno y los liberan de forma gradual y controlada, optimizando su uso por los cultivos.

El nombre “NanoQlay” surge de la combinación de “nano” por la escala de trabajo, “clay” por arcilla en inglés y “Q” por el quitosano. Esta innovación no solo promete mayor eficiencia productiva, sino también un importante beneficio ambiental, ya que el nitrógeno no absorbido por las plantas se volatiliza como gas de efecto invernadero o contamina napas subterráneas.

Para el neuquino, nacido y criado en el barrio Mudón, el desafío implica adaptar su discurso académico al mundo empresarial. “Yo vengo del mundo académico donde generalmente el financiamiento viene de subsidios para investigación básica, pero en los últimos años empezaron a tomar notoriedad las ideas de transferencia tecnológica”, analizó.

Benjamín, egresado de la primera camada de Biotecnología de la Universidad Nacional de Córdoba y “orgullosamente producto de la educación pública”, destacó la colaboración de sus directoras de tesis Yamila Mansilla y Romina Ollier, así como el trabajo conjunto con investigadores del Intema. Aunque el proyecto se encuentra en etapa inicial de desarrollo, su potencial de escalamiento mediante residuos industriales de zonas pesqueras como Chubut le otorga atractivo comercial y sustentable.

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