El programa reemplaza al anterior ‘Escuela Presente’ y busca garantizar que ningún estudiante abandone sus estudios por falta de recursos. La iniciativa incluye asistencia individual a alumnos y apoyo institucional a las escuelas de toda la provincia.
El Gobierno de Río Negro puso en marcha el programa ‘Brindar Oportunidad’, una herramienta destinada a acompañar a estudiantes y escuelas ante necesidades que pueden afectar la continuidad educativa. La iniciativa reemplaza y amplía el anterior programa ‘Escuela Presente’, con el objetivo de garantizar que ningún alumno vea interrumpido su recorrido escolar por falta de recursos.
Según explicó la subsecretaria de Innovación y Planeamiento Educativo, Aurelia Sosa, el cambio principal es nominal. ‘Lo único que cambia para este ciclo es la denominación. El programa continúa con las mismas líneas de gestión y la misma modalidad de solicitudes’, indicó la funcionaria.
La política educativa, implementada en la provincia desde 2015, mantiene su alcance en todos los niveles: inicial, primario y secundario, con presencia en toda Río Negro. Sin embargo, ‘las mayores solicitudes se concentran en las localidades más pobladas, como Cipolletti, Bariloche y Villa Regina’, informó Sosa.
El programa se estructura en dos líneas de intervención diferenciadas. Por un lado, la gestión individual brinda acompañamiento directo a estudiantes cuyas trayectorias escolares se ven condicionadas por la falta de recursos. En este sentido, Sosa detalló que ‘uno de los elementos más demandados son los anteojos, que resultan fundamentales para muchos estudiantes’.
A través del programa también se han entregado sillas de ruedas, máquinas de braille y otros dispositivos esenciales, principalmente en contextos de vulnerabilidad. Además, en el último tiempo se sumaron nuevas demandas vinculadas a la salud, como atención en fonoaudiología, psicología o acompañantes terapéuticos, en articulación con el sistema sanitario provincial.
Por otro lado, la línea de gestión institucional permite a las escuelas presentar proyectos orientados a resolver necesidades colectivas. Estos pueden incluir desde equipamiento tecnológico hasta mejoras en espacios escolares, como patios o áreas recreativas. ‘Cada institución realiza una evaluación de su situación y presenta propuestas que tengan impacto en su comunidad educativa’, explicó la funcionaria.
Las demandas se canalizan a través de los propios equipos educativos. Sosa explicó que ‘docentes y equipos técnicos son quienes detectan las necesidades, realizan entrevistas con las familias y elevan las solicitudes mediante el sistema SAGE’. Este mecanismo busca garantizar una intervención directa y ajustada a la realidad de cada estudiante, con seguimiento institucional.
Desde el Ministerio de Educación señalaron que ‘la cantidad de asistencias varía año a año’, en función de las solicitudes que realizan las escuelas y las familias. En ese contexto, el foco sigue puesto en ‘dar respuestas concretas a problemáticas que impactan de manera directa en la escolaridad’, especialmente en contextos donde las dificultades económicas o de acceso a servicios pueden convertirse en un obstáculo para la continuidad educativa.


























