Las autoridades educativas de Río Negro intensificaron los procedimientos de seguridad ante la aparición de amenazas en distintos establecimientos de la provincia. La directora de Escuelas Secundarias, Marcela Stahl, detalló las medidas institucionales que se están implementando y enfatizó la necesidad de trabajar con las familias sobre el uso responsable de redes sociales.
Las amenazas de tiroteos, bombas y ataques en distintas escuelas de Río Negro obligaron a reforzar los protocolos de actuación dentro de los establecimientos educativos. Frente a la aparición de carteles, pintadas o mensajes intimidatorios, la prioridad pasó a ser resguardar a estudiantes, docentes y personal, con intervenciones inmediatas y medidas de prevención para evitar que la situación se repita.
La directora de Escuelas Secundarias, Marcela Stahl, explicó que ante una alerta la primera respuesta es trabajar institucionalmente dentro del establecimiento y luego avanzar con jornadas específicas junto a los estudiantes. ‘Si la alerta está frente a la aparición de carteles o amenazas, en primera instancia se trabaja institucionalmente y luego se planifica una jornada con estudiantes’, indicó la funcionaria.
Stahl también remarcó que cada establecimiento cuenta con acuerdos escolares de convivencia, que se revisan todos los años y son construidos de manera conjunta entre equipos directivos, docentes, personal no docente, estudiantes y familias. Estos acuerdos fijan las responsabilidades y pautas de convivencia dentro de la escuela, pero cuando la situación escala a una amenaza concreta también corresponde realizar la denuncia formal. A partir de allí interviene la fiscalía y se inicia una investigación para determinar responsabilidades.
Entre las medidas implementadas aparecen la presencia policial, el acompañamiento de equipos técnicos y la revisión de cada situación puntual para dar tranquilidad a las familias. La directora sostuvo que el principal objetivo es ‘resguardar la integridad’ de quienes están en la escuela y evitar que el miedo derive en la decisión de no enviar a los estudiantes a clases.
Durante abril, distintos episodios encendieron la alarma en colegios de Bariloche, General Roca y otras localidades de la provincia. En algunos casos aparecieron amenazas escritas en baños o paredes y, en otros, circularon mensajes en redes sociales que derivaron en suspensión de clases, operativos policiales y denuncias judiciales.
Uno de los hechos más resonantes ocurrió en Cipolletti, donde un alumno de segundo año del colegio Estación Limay quedó bajo intervención judicial luego de amenazar con llevar un arma al establecimiento. El adolescente es hijo de la diputada libertaria Lorena Villaverde y no volverá a asistir a clases mientras avanza la investigación.
Para Stahl, además de los controles y las intervenciones institucionales, hay una dimensión que excede a la escuela. Consideró necesario abrir una discusión sobre el uso de la tecnología y de las redes sociales, y planteó la necesidad de una ‘pausa digital’ en las familias para hablar sobre los riesgos de replicar mensajes violentos o amenazas que muchas veces comienzan como una supuesta broma.
‘Hay que trabajar con las familias, sensibilizar sobre el uso de la tecnología y sobre las responsabilidades’, señaló la funcionaria. Advirtió además que este tipo de mensajes no sólo perjudican a quienes están involucrados directamente, sino que ‘ponen en alerta a toda la sociedad’ y generan temor en las comunidades educativas.





























