Un incendio destruyó por completo la casa de Natalia y sus dos hijos adolescentes en el barrio Don Bosco el viernes pasado. Este lunes, la Delegación Lago Moreno realizó la demolición controlada de la estructura en riesgo y limpió el predio para que la familia pueda comenzar la reconstrucción.
El siniestro ocurrió el viernes por la mañana en medio de un fuerte temporal de lluvia, a la altura del kilómetro 19.500 en el oeste de la ciudad. Cinco móviles del cuartel de Bomberos Voluntarios Cerro Campanario respondieron al llamado, con apoyo de efectivos de Ruca Cura, personal del SPLIF, la Policía y Protección Civil.
Pese al rápido despliegue de los distintos organismos, la velocidad con que avanzaron las llamas provocó que las pérdidas fueran totales. La estructura de tres pisos y aproximadamente 120 metros cuadrados fue consumida por completo. Natalia y sus dos hijos adolescentes quedaron con lo puesto, sin poder rescatar ninguna pertenencia del interior.
La vivienda tenía estructura metálica, y el fuego la debilitó de tal manera que el techo representaba un riesgo inminente de derrumbe, impidiendo trabajar con seguridad en las inmediaciones. Esta situación impedía cualquier tipo de acción en el terreno sin maquinaria adecuada.
Este lunes, la Delegación Lago Moreno trasladó una motoniveladora municipal y procedió a la demolición controlada total de lo que quedaba en pie. Al haberse destruido absolutamente todo en el interior durante el incendio, no quedó nada que pudiera recuperarse antes del derribo.
Tras la demolición, el personal municipal realizó movimiento de suelo, remoción de escombros metálicos y limpieza total del predio, dejando el lote completamente despejado.
Si bien la intervención municipal no resuelve la situación habitacional de la familia —que dependerá de la solidaridad de la comunidad, de posibles subsidios y del tiempo que lleve cualquier reconstrucción—, sí permitió superar el primer obstáculo concreto: el terreno estaba bloqueado por una estructura peligrosa que nadie podía tocar sin maquinaria pesada. Con el lote limpio, la familia tiene ahora el punto de partida físico para comenzar a avanzar en la reconstrucción desde cero.


























