Un conjunto de investigaciones de la Universidad Austral revela cambios profundos en la valoración de la familia y la maternidad en Argentina. Solo el 46% considera muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida, contra el 77% de hace una década. Las mujeres siguen siendo quienes más cargan con las responsabilidades del hogar.
En vísperas del Día de la Madre, un conjunto de estudios del Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad del Instituto de Ciencias para la Familia de la Universidad Austral ofrece una radiografía detallada de cómo cambió la maternidad y la vida familiar en la Argentina. Los datos provienen de una encuesta a 1.028 personas mayores de 18 años realizada entre 2025 y 2026, del Estudio Longitudinal sobre Familia en Argentina —con mediciones en 2000, 2005, 2015 y 2025— y del análisis de estadísticas oficiales del Ministerio de Salud y del INDEC.
Uno de los hallazgos más llamativos es la caída en la valoración de tener hijos. Si hace una década el 77% de los encuestados consideraba muy importante tener y criar hijos para la calidad de vida familiar, hoy ese porcentaje se redujo al 46%. La tendencia se refuerza al observar que, entre quienes no tienen hijos y no desean tenerlos, el 57,3% afirma que ‘no es su proyecto’, una respuesta que refleja un cambio cultural de fondo más que una circunstancia económica o coyuntural.
A pesar de estas transformaciones, la vida familiar sigue siendo la principal fuente de satisfacción para el 43,2% de las personas encuestadas. El dato muestra que, aunque la decisión de formar una familia se resignifica y muchos la postergan o descartan, el vínculo familiar continúa ocupando un lugar central en el bienestar de quienes sí la conforman.
En cuanto a la estructura de los hogares, los datos sobre familias monoparentales reflejan una desigualdad persistente: el 73,9% de esos hogares tiene a una mujer al frente. La cifra no es un dato aislado, sino que cobra mayor sentido al cruzarla con otros indicadores sobre cómo se distribuyen las responsabilidades del cuidado entre varones y mujeres.
Ante la afirmación ‘Mi familia me demanda mucha dedicación’, el 30,4% de las mujeres manifestó un alto nivel de acuerdo, frente al 22,2% de los varones. La brecha indica que las mujeres perciben con mayor intensidad el peso de las obligaciones domésticas y familiares, una realidad que los datos sobre hogares monoparentales ayudan a contextualizar.
Sin embargo, cuando la consulta apunta a la percepción sobre el cumplimiento del propio rol dentro de la familia, la relación se invierte: el 67% de los varones considera que lo cumple satisfactoriamente, frente al 61,3% de las mujeres. Los investigadores señalan que esta diferencia permite observar dos dimensiones de una misma realidad: las mujeres sienten con mayor intensidad las demandas familiares y, al mismo tiempo, se autoevalúan con mayor exigencia respecto de cómo responden a ellas.
En conjunto, los datos trazan un panorama en el que la maternidad y la familia se reinventan: menos personas eligen tener hijos, las estructuras del hogar se diversifican y las tensiones entre el cuidado, el trabajo y los proyectos individuales se agudizan, con impacto diferenciado según el género. El Día de la Madre, en ese contexto, llega como una oportunidad para revisar qué significa hoy ser madre en la Argentina y qué condiciones concretas rodean esa experiencia.































