Gabriel Puñalef Calfín, ex campeón latino del Consejo Mundial de Boxeo, lidera un proyecto deportivo y social en San Antonio Oeste que convoca a chicos, adultos y mujeres. El objetivo va más allá del ring: transmitir valores, fortalecer vínculos y abrir caminos de crecimiento personal.
En San Antonio Oeste, el boxeo dejó de ser solo un deporte de combate para convertirse en una herramienta de transformación social. Detrás de esa apuesta está Gabriel Puñalef Calfín, ex campeón latino del Consejo Mundial de Boxeo, quien junto a un equipo de trabajo impulsa una asociación civil con sede en Arturo Illia 1046, donde personas de distintas edades encuentran en el deporte una oportunidad concreta de crecimiento.
El proyecto reúne a chicos, adultos y mujeres en un espacio que funciona como punto de encuentro comunitario. Calfín, que conoce de cerca lo que el boxeo puede hacer por una persona, quiere que otros transiten ese mismo camino. ‘Estamos trabajando con los chicos y sus padres, porque donde hay chicos hay una familia detrás. Queremos que conozcan este deporte, que aprendan sus valores y que tengan la posibilidad de construir su propio camino, como alguna vez lo hice yo’, explicó el referente.
La propuesta no apunta exclusivamente a formar boxeadores de alto rendimiento. La visión es más amplia y está centrada en el desarrollo humano. ‘No todos serán boxeadores profesionales, pero todos serán mejores personas’, sintetizó Calfín, dejando en claro que la disciplina, el respeto y el esfuerzo son los verdaderos pilares del gimnasio.
Otro aspecto destacado por el ex campeón es la importancia de contar con la personería jurídica actualizada para el desarrollo de las actividades. Según explicó, este respaldo institucional le da mayor libertad y seguridad a la organización: ‘Nos permite trabajar más libremente y con tranquilidad. Tener la personería al día nos da herramientas para incluir y seguir trabajando para la sociedad’, señaló.
En efecto, la regularización institucional resulta clave para las asociaciones civiles, ya que les permite acreditar su funcionamiento formal, cumplir con las obligaciones legales correspondientes y acceder a financiamiento tanto público como privado, ampliando así las posibilidades de sostener y expandir proyectos como este.
El gimnasio de San Antonio Oeste se perfila así como un espacio que excede lo deportivo: es un lugar donde se forjan vínculos, se comparten experiencias y se apuesta por una comunidad más integrada, con el boxeo como vehículo y la inclusión como destino.



























