La retracción del consumo golpeó fuerte al sector comercial durante la fecha especial, con números que preocupan a los empresarios locales. La pérdida de poder adquisitivo y el cierre de numerosos locales marcan un panorama crítico para la actividad.
El Día del Padre dejó en evidencia la profunda crisis que atraviesa el comercio en el país, con una caída del 30% en las ventas respecto al año pasado. La situación se replica en diversas ciudades argentinas, donde los comerciantes enfrentan uno de los peores escenarios de las últimas décadas.
Agustín Moggio, comerciante con más de dos décadas de trayectoria en la actividad, fue contundente al describir la situación: ‘Este año se desplomó todo de una forma catastrófica y Viedma no escapa a la realidad del resto del país’. Según explicó en diálogo con Radio Noticias, nunca había enfrentado una crisis de estas características en sus 23 o 24 años de experiencia.
El principal factor detrás de esta caída es la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores. ‘La gente no tiene plata fundamentalmente. Los sueldos se fueron quedando atrasados con respecto a la inflación’, señaló Moggio. El aumento de los costos de vida redujo drásticamente el margen disponible para compras no esenciales y modificó los hábitos de consumo de forma estructural.
En este contexto adverso, las ventas se sostienen principalmente a través de promociones, financiación y cuotas sin interés. Los clientes han modificado radicalmente su comportamiento de compra, priorizando adquisiciones puntuales y de menor valor. ‘Clientes que antes compraban varios regalos ahora llevan lo justo y necesario’, resumió el comerciante.
La crisis también se hace visible en el paisaje urbano del centro comercial. En el último mes, más de una docena de locales cerraron sus puertas tras décadas de funcionamiento. ‘Hay como 17 o 20 locales que están vacíos, cosa que hace años no se veía’, advirtió Moggio sobre una situación que no tiene precedentes recientes en la ciudad.
Otro factor que complica el panorama es el crecimiento de las compras online y la competencia de productos importados, aunque Moggio insistió en que el principal problema sigue siendo la retracción generalizada del consumo. Sobre las compras digitales, el comerciante planteó su preocupación: ‘Cuando compramos afuera, la plata se va de Viedma y no la ves más’.
De cara al futuro, el panorama no es alentador. Varios comerciantes evalúan cerrar sus puertas en los próximos meses si las condiciones no mejoran, lo que podría profundizar aún más el deterioro del sector y agravar la situación económica local.





























