El gobernador Alberto Weretilneck recorrió la obra que se levanta sobre avenida Esandi y anunció que en octubre la Provincia transferirá el edificio al municipio. La nueva terminal tendrá el doble de capacidad que la actual y apunta a posicionar a Bariloche con infraestructura acorde a su desarrollo turístico.
La nueva terminal de ómnibus de Bariloche ya cuenta con un 85% de avance en su construcción y transita su etapa final. El edificio que se levanta sobre avenida Esandi solo requiere trabajos de terminación: carpintería, cielorrasos, revoques, colocación de pisos, instalación eléctrica, sanitaria y de calefacción, además de las tareas de pintura.
El gobernador Alberto Weretilneck recorrió la obra y confirmó que en octubre, una vez concluidos los trabajos, la Provincia entregará el complejo a la Municipalidad de San Carlos de Bariloche, que quedará a cargo de su administración y gestión. ‘Bariloche merecía tener la mejor terminal del interior del país, y lo estamos haciendo juntos’, afirmó el mandatario provincial durante la recorrida.
Weretilneck remarcó que la Provincia sostuvo el proyecto con recursos propios porque la ciudad necesitaba un edificio moderno, con el doble de capacidad, más cómodo y seguro. ‘Así trabajamos: junto a los municipios, transformando recursos en obras que mejoran la vida de los rionegrinos’, sintetizó.
Por su parte, el intendente Walter Cortés destacó el contraste con el edificio que la ciudad viene usando hace décadas: pequeño, incómodo y sin lugar para que la gente circule. ‘Esta terminal da por tierra todo eso’, sostuvo, y definió al nuevo complejo como una respuesta ‘con más justicia para el turismo y para la gente que vive acá’.
La magnitud del cambio no se mide solo en metros cuadrados. Con su puesta en marcha, la ciudad saldará una deuda de décadas: un lugar de llegada acorde a un destino que crece, que recibe cada año más turistas y que multiplica el movimiento diario de pasajeros. Detrás de esa transformación hay una decisión política de la Provincia que, además de dejar infraestructura, genera movimiento económico local y trabajo.
El proyecto responde a una necesidad histórica de una ciudad cuya principal economía es el turismo. La obra apunta a mejorar la capacidad operativa del sistema de transporte, fortalecer la conectividad, optimizar la recepción de visitantes y ofrecer instalaciones modernas, acordes al desarrollo turístico y urbano de la localidad.
San Carlos de Bariloche funciona como cabecera de todo el corredor andino rionegrino: por sus calles pasa quien sube al cerro, quien enfila hacia el sur y quien recién baja del micro con la valija en la mano. En pocos meses, todos ellos llegarán a una ciudad que finalmente los recibe como corresponde.
























