Tras registrarse casos de triquinosis en Villarino, el Municipio de Patagones y la Universidad Nacional de Río Negro iniciaron una campaña preventiva conjunta. La iniciativa busca concientizar sobre los riesgos del consumo de carne de jabalí sin los controles sanitarios adecuados.
El Municipio de Patagones comenzó a trabajar de manera conjunta con la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) en un proyecto preventivo para evitar el brote y contagio de triquinosis en la zona, luego de que se registraran casos de esta enfermedad en el vecino partido de Villarino.
Jorge Ipuche, director de Inspección General del Municipio de Patagones, explicó en diálogo con Radio Nacional Viedma que la caza de jabalí está habilitada por la provincia de Buenos Aires durante sus respectivas temporadas, pero remarcó la importancia de cumplir con todos los trámites legales previos antes de ingresar al campo.
‘En el caso de los permisos de caza, es obligatorio contar con la autorización correspondiente del dueño del establecimiento rural en el cual se irá a cazar’, señaló el funcionario. Además, indicó que se debe declarar en la dependencia policial el lugar exacto y las fechas en las que se llevará a cabo la cacería, así como contar con las habilitaciones exigidas para el uso y transporte de armas.
Respecto a la campaña de prevención, Ipuche explicó que ‘se enfoca principalmente en concientizar sobre las formas de consumo de la carne de jabalí, ya que su comercialización está prohibida y se destina únicamente al autoconsumo o ámbito familiar’. En ese sentido, enfatizó que la cocción completa es fundamental: ‘La carne cocinada a altas temperaturas no representa un riesgo sanitario, dado que el calor destruye el parásito’.
El principal foco de contagio, según advirtió el funcionario, son los salames y salamines. ‘Al elaborarse mediante picado, curado con sal, especias y secado, sin atravesar un proceso de cocción térmica, el parásito permanece activo e infectivo’, detalló.
Ipuche también desmintió una creencia popular: ‘Existe la idea de que el jabalí silvestre no transmite la enfermedad, pero debido a la cercanía de estos animales con las zonas pobladas, se producen cruzas frecuentes con cerdos domésticos o de cría’. Al consumir roedores, carroña u otros restos presentes en el campo, los animales se contagian de triquinosis y terminan transmitiendo la enfermedad al ser humano a través de los productos no cocinados.
En cuanto al proyecto conjunto con la UNRN, el funcionario comentó que en esta etapa inicial permitirá elaborar estadísticas y diagnósticos sobre la actividad en el distrito. El relevamiento abarcará las zonas de mayor actividad cinegética dentro del partido de Patagones, la cantidad estimada de cazadores que realizan la actividad y el volumen de ejemplares de jabalí cazados por temporada.
‘El objetivo final de esta iniciativa es que el cazador tome conciencia sobre la importancia de analizar la carne antes de consumirla o distribuirla’, explicó Ipuche. Finalmente, remarcó que dado que es habitual compartir chacinados con familiares, amigos o allegados, resulta indispensable enfatizar que ‘el análisis preventivo de laboratorio es el único método seguro para confirmar la ausencia del parásito’. Al ser la triquinosis una enfermedad crónica que genera consecuencias permanentes en la salud, la prevención resulta fundamental antes de elaborar o probar cualquier derivado del jabalí.





























