Con la temporada agrícola 2026-2027 en el horizonte, los chacareros de la colonia del Valle Inferior del río Negro ya están calculando sus costos de producción. El aumento de los precios del combustible y otros insumos les quita el sueño a muchos productores de una zona que cuenta con 23.000 hectáreas bajo riego.
La planificación anticipada se ha vuelto un dolor de cabeza para los productores de la colonia agrícola del Valle Inferior del río Negro, donde el aumento de costos y los desafíos económicos los mantienen despiertos durante las noches. La región, bajo la órbita del Instituto de Desarrollo del Valle Inferior (Idevi), constituye un mosaico productivo con unas 23.000 hectáreas en producción bajo riego y una infraestructura total con red de agua en 560 parcelas para más de 26.000 hectáreas.
Con el inicio de la nueva temporada agrícola a la vuelta de la esquina, los productores dedicados principalmente a horticultura y pastura ya están haciendo números para estimar cuánto les costará producir este ciclo. Comprender los costos actuales resulta esencial para planificar adecuadamente y asegurar la rentabilidad frente a los desafíos económicos y climáticos que enfrentan año tras año.
Según relevamientos realizados mientras se aguarda el retorno del suministro de agua a las chacras desde el Consorcio de Riego -previsto para agosto-, los números son contundentes. Pasar la rastra con un tractor para un cultivo hortícola en apenas cinco hectáreas cuesta solo en combustible unos 605.000 pesos. Esta tarea preparatoria demanda unos 275 litros de gasoil que en la actualidad ronda los 2.222 pesos el litro.
Este cálculo no incluye el pago a empleados, suponiendo que la tarea la realiza el propio productor o inquilino de la chacra. Pero el panorama se complica aún más al considerar otros costos de explotación: si se suma el actual valor del canon de riego, una hectárea de cebolla tendría un monto de explotación que rondaría los 900.000 pesos aproximadamente en el bolsillo del chacarero.
La agricultura representa una de las columnas vertebrales de la economía de esta importante región patagónica, lo que convierte la sostenibilidad de estos costos en un factor determinante para la continuidad productiva de cientos de familias chacareras del Valle Inferior.



























