En una iniciativa de educación ambiental, el Jardín de Infantes N° 16 de Bariloche eligió al gato huiña para nombrar una de sus salas. La actividad forma parte del Plan de Gestión para la conservación de esta especie nativa catalogada como de Valor Especial.
El Jardín de Infantes N° 16 de Bariloche concretó una experiencia educativa que vincula a los más pequeños con la biodiversidad local: eligió al gato huiña (Oncifelis guigna) para nombrar una de sus salas. La iniciativa se enmarca en las acciones del Plan de Gestión del área protegida destinado a la conservación de esta especie vulnerable.
Los niños y niñas de 4 y 5 años no llegaron al nombre por azar, sino tras un proceso de investigación donde conocieron en profundidad las características del felino patagónico. Durante el trabajo previo, los pequeños descubrieron dónde habita el gato huiña, de qué se alimenta, cómo es su cuerpo y cuál es su tamaño, generando un vínculo de conocimiento con la fauna regional.
La División de Educación Ambiental realizó un encuentro especial con el jardín, donde los estudiantes compartieron el resultado de su investigación y presentaron un afiche con preguntas y dudas sobre la especie. Las agentes ambientales respondieron todos los interrogantes y profundizaron información sobre los hábitos del gato huiña, su relación con otras especies y el bosque.
Un dato destacado que se transmitió durante el encuentro es que el gato huiña posee una categoría de conservación diferencial: está clasificado como Especie de Vertebrados de Valor Especial (EVVE), debido a sus características particulares y su delicado estado de conservación en la región.
Como cierre de la jornada educativa, cada niño y niña recibió una máscara de gato huiña para colorear y utilizar. Además, trabajaron con un tríptico diseñado por la docente que incluía juegos y consignas para reconocer al gato huiña y otras especies observadas durante el encuentro.
La propuesta de nombrar las salas con especies nativas alcanzó a otras divisiones del jardín N° 16. Otras salas eligieron denominarlas ‘Huillín’ y ‘Lechuza Caburé’, consolidando así un proyecto institucional que pone en valor la biodiversidad patagónica.
Desde la perspectiva de la educación ambiental, esta acción representa una oportunidad valiosa para acercar a los niños y niñas a la biodiversidad local desde temprana edad, promoviendo que las especies nativas y de valor especial con las que conviven formen parte de sus aprendizajes cotidianos y de su construcción identitaria como habitantes de la región.































