Azul Pesquera accedió a financiamiento a través del fondo de garantías FOGARÍO y pudo adquirir una nueva envasadora que multiplicó por cinco su capacidad productiva diaria. La empresa pasó de envasar 200 a 1.000 kilos por día y ahora apunta a supermercados, distribuidoras y mercados de otras provincias.
Una empresa pesquera radicada en San Antonio Oeste logró dar un salto significativo en su producción gracias al acompañamiento del Gobierno de Río Negro. Azul Pesquera, que hasta hace poco contaba con maquinaria de capacidad limitada, incorporó una envasadora de mayor envergadura y equipamiento de frío para uno de sus vehículos de reparto, transformando por completo su escala de operaciones.
Fabián Gordo, titular de la empresa, explicó que el cambio fue determinante para abrir nuevos horizontes comerciales: ‘A partir de la compra de esta envasadora estamos con la posibilidad de atacar otros mercados que era imposible con la máquina chica, como supermercados, distribuidoras, y llegar a otras provincias’. Según destacó, la inversión representó ‘un salto tanto de calidad como de cantidad’.
El salto productivo es concreto y medible: la empresa pasó de poder envasar 200 kilos a 1.000 kilos diarios, lo que le permite atender una demanda de mayor escala a la que antes simplemente no podía responder. Esta ampliación de capacidad abre la puerta a clientes que exigen volúmenes y estándares que la maquinaria anterior no podía garantizar.
Para concretar la inversión, Azul Pesquera recurrió al programa FOGARÍO, el fondo de garantías provincial que facilita el acceso al crédito bancario a empresas que no cuentan con las garantías suficientes por sus propios medios. Gordo valoró especialmente la rapidez del proceso: ‘La experiencia fue de muy rápido acceso, muy importante, porque no teníamos posibilidades de comprar esta máquina. Este acompañamiento tanto de FOGARÍO con el programa, como del banco fue muy rápido’.
El vínculo con FOGARÍO no se limitó a ese primer crédito. El aval provincial también le permitió a la empresa ingresar al mercado de capitales y descontar tres cheques dentro del mismo programa de financiamiento, accediendo así a capital de trabajo con tasas más bajas que las del circuito financiero convencional.
Gordo subrayó la importancia simbólica y práctica de contar con el respaldo del Estado provincial: ‘El aval de un fondo provincial es muy importante para el desarrollo de cualquier pyme, porque sentirse apoyado por el Gobierno de la Provincia donde uno está es importantísimo’. Sus palabras reflejan una realidad que enfrentan muchas pequeñas y medianas empresas de la región: el acceso al crédito suele ser el principal obstáculo para crecer, incluso cuando el proyecto es viable y el mercado existe.
El caso de Azul Pesquera se convierte así en un ejemplo concreto de cómo las herramientas de financiamiento público pueden traducirse en crecimiento real para las pymes rionegrinas, generando mayor producción, nuevos empleos potenciales y una mayor presencia de los productos patagónicos en mercados de escala nacional.





























