VMOS: las historias detrás de la megaobra que genera miles de empleos en Río Negro
El proyecto del Viaducto Mesa de los Osos y Saltos emplea actualmente a más de 2.700 trabajadores directos en la provincia. Detrás de las cifras, hay historias de esfuerzo, distancia familiar y oportunidades de crecimiento para cientos de rionegrinos que sostienen día a día esta obra estratégica.
Jorge Sbrinzer, de Viedma, forma parte del equipo de servicios generales del campamento VMOS desde hace un año. Padre de seis hijos, su tarea incluye mantenimiento de cloacas, electricidad y limpieza de instalaciones, un rol silencioso pero esencial para el funcionamiento diario. ‘Se extraña a la familia, pero hay trabajo, y eso es importante porque el bienestar de ellos es clave’, cuenta. Para él, el impacto es claro: ‘Es una obra muy grande que genera desarrollo y trabajo. Veníamos de un momento difícil para la construcción, y esto se siente en todas las localidades’.
También en mantenimiento trabaja Soledad Fernández, radicada en Viedma hace más de diez años. Como oficial civil especializada, su responsabilidad es garantizar que el campamento y los obradores funcionen en condiciones óptimas, incluso ante adversidades climáticas. ‘Me ocupo de que todo funcione, de que a nadie le falte nada. Es un trabajo con mucho esfuerzo, pero también con muchas oportunidades’, explica. Madre soltera de dos hijos, encontró en el proyecto una posibilidad de crecimiento personal y laboral. ‘Ser mujer y tener este trabajo es posible, se puede trabajar a la par de los muchachos. Estoy feliz de que me den la oportunidad’, afirma con experiencia previa como durlera y carpintera de aluminio.
La operación del campamento requiere una logística compleja, especialmente en alimentación. Analía Reyes, jefa de operaciones de la empresa gastronómica encargada del servicio, coordina la provisión de comidas en distintos puntos de la obra durante jornadas intensas con múltiples servicios diarios. ‘Lo más crítico es la alimentación. La salud de los operarios depende de eso, y es una gran responsabilidad’, señala. En momentos de mayor actividad, el equipo ha preparado hasta 400 viandas diarias, además de desayunos y almuerzos. ‘Han sido campamentos de entre 400 y 600 personas. Es un desafío enorme, pero también un camino de aprendizaje y crecimiento para todos’.
Ese ritmo intenso lo vive de cerca Ezequiel Ruiz, de Villa Regina, quien integra el equipo de apoyo en la línea de producción. Su jornada comienza a las 5 de la mañana, participando en la preparación de viandas, desayunos y servicios nocturnos. Con un esquema de 21 días de trabajo y 7 de descanso, reconoce el sacrificio de la distancia: ‘Se extraña mucho, pero estamos acostumbrados y felices con la responsabilidad’. Para él, la dimensión del proyecto es motivadora: ‘Se siente que algo grande está pasando y que los rionegrinos podemos ser parte’.
El desarrollo del VMOS y las obras energéticas asociadas generan actualmente más de 2.700 empleos directos, con un fuerte impacto en el empleo indirecto a través de servicios como gastronomía, salud, transporte y mantenimiento. En un contexto nacional complejo para la obra pública, este tipo de proyectos adquiere una dimensión estratégica para las economías regionales, dinamizando la actividad y generando oportunidades en distintas localidades de Río Negro.
Estas historias reflejan cómo el desarrollo productivo se traduce en oportunidades reales, aprendizaje y la posibilidad concreta de proyectar un futuro mejor para miles de familias rionegrinas que, entre rutinas exigentes y desafíos diarios, sostienen una de las obras más importantes de la provincia.


























