Una multitud pocas veces vista en esta ciudad colmó este martes las calles del centro y la Plaza de los Pañuelos del Centro Cívico para conmemorar el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia a medio siglo exacto del golpe de Estado que instauró la última dictadura militar en Argentina. Más de 8 mil personas eligieron salir a marchar para defender la democracia, recordar las atrocidades del terrorismo de Estado y repudiar con fuerza el negacionismo del gobierno nacional.
La movilización partió desde la intersección de Onelli y Brown pasadas las primeras horas de la tarde. En sus comienzos, unas 500 personas encabezaban la columna, pero el número no dejó de crecer a cada cuadra. Antes de llegar a la zona de Moreno, los manifestantes ya superaban el millar, y para cuando la marcha dobló hacia Mitre, la columna se extendía por casi diez cuadras. Familias completas, jubilados, jóvenes, militantes de decenas de organizaciones sociales, gremiales, políticas y de derechos humanos, representantes de comunidades mapuches y de bibliotecas populares marcharon juntos bajo una brisa fría que llegaba desde el oeste. El mate circuló de mano en mano para combatir el frío, y los redoblantes y bombos de las murgas marcaron el ritmo y el color de una manifestación que no dejó de cantar en todo su recorrido.
La cabecera de la movilización fue encabezada por la bandera de H.I.J.O.S., seguida por una nutrida presencia de comunidades mapuches que ocuparon un lugar destacado en la columna. Detrás se desplegaron las banderas de Patria Grande, espacios de izquierda, colectivos sociales y organizaciones civiles. Cientos de carteles con mensajes de repudio al golpe militar y al gobierno de Javier Milei se mezclaron con los pañuelos blancos. “Que digan dónde están” se multiplicó en formatos grandes y chicos, en banderas y en carteles pintados a mano. Hubo también reclamos por la libertad de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, portados principalmente por militantes peronistas, y consignas contra la represión y el ajuste.
Una mujer saludaba desde un balcón sobre Mitre casi Quaglia a los manifestantes que pasaban cantando sin parar. En el Centro Cívico, los pañuelos de la plaza lucían más blancos que nunca: habían sido repintados durante la mañana. Un enorme kultrun de tela cubría la estatua del expresidente Julio Argentino Roca, y una bandera con la palabra “genocidas” y los nombres de Roca, el dictador Rafael Videla y la exministra Patricia Bullrich completaba la escena frente al edificio histórico.
Alrededor de las 18, la columna comenzó a ingresar a la Plaza de los Pañuelos, que quedó cubierta en un 70 u 80 por ciento. Antes del acto principal hubo música con letras de protesta. Luego se leyó un documento elaborado en conjunto por las organizaciones convocantes, que insistió en el repudio a los cincuenta años del golpe y apuntó directamente al negacionismo del presidente Milei. “Hoy, el gobierno de Milei y de los gobernadores que lo apoyan, responden con represión a las luchas contra los ajustes”, expresaron, y agregaron su preocupación por lo que calificaron como presos y perseguidos políticos. El documento cerró con la misma consigna que resonó durante toda la tarde en cada esquina del centro de Bariloche: Nunca Más.



























