El Niño podría traer más lluvias a Bariloche, pero no garantiza una buena temporada de nieve
El climatólogo Matías de Oto advirtió que las proyecciones indican un posible evento de El Niño fuerte en los próximos meses, aunque pidió cautela ante la incertidumbre de los modelos. Si bien esto podría aumentar las precipitaciones en la región, no necesariamente se traducirá en mayor acumulación de nieve en la cordillera.
Las proyecciones climáticas vuelven a poner sobre la mesa el fenómeno de El Niño, con versiones que hablan incluso de un evento ‘histórico’. Sin embargo, el climatólogo Matías de Oto, licenciado en Oceanografía, llamó a la calma y explicó que, si bien hay señales claras, todavía existe incertidumbre sobre su intensidad y sus efectos concretos en la Patagonia.
En diálogo con Ideas Circulares, De Oto aclaró que actualmente el sistema se encuentra en una fase neutral, aunque con indicios que apuntan a un posible evento significativo en los próximos meses. ‘Las proyecciones indican que va a ser un niño fuerte, pero hay que ser cauto’, advirtió, al tiempo que remarcó que en esta época del año los modelos suelen ser menos precisos.
Uno de los datos más relevantes que mencionó el especialista es que las temperaturas del agua en el océano Pacífico, en niveles subsuperficiales, alcanzan valores récord históricos, aunque esto todavía no se traduce plenamente en la superficie, que es donde el fenómeno comienza a impactar directamente en el clima. Para graficarlo, utilizó un ejemplo sencillo: comparó esta situación con un lago cuya profundidad está más cálida, pero cuya superficie todavía no refleja ese cambio. ‘Para que el Niño se materialice, ese calor tiene que subir’, explicó.
De confirmarse un Niño fuerte, el principal impacto en la región sería un aumento en las precipitaciones. Sin embargo, esto no implica automáticamente más nieve en Bariloche o la cordillera. De Oto fue claro al respecto: ‘Para tener nieve se necesitan condiciones de aire frío, y eso depende de otros factores, como el comportamiento del aire antártico’.
En ese sentido, advirtió que podría darse un escenario con lluvias abundantes pero con una cota de nieve elevada, especialmente en la Patagonia norte, donde las montañas no alcanzan las alturas de los Andes centrales. En esa línea, también pidió evitar exageraciones mediáticas: ‘No hay que caer en estos títulos rimbombantes como Niño Godzilla. Son formas de llamar la atención, pero no reflejan con precisión lo que está pasando’.
En cuanto al pronóstico inmediato para Bariloche y la región, el especialista anticipó una semana con condiciones húmedas, lluvias persistentes y poco cambio en las temperaturas. Durante el lunes, se registraron ráfagas intensas de viento en la madrugada —cercanas a los 60 km/h—, con una tendencia a disminuir hacia la tarde, aunque con un nuevo pico moderado. Las precipitaciones estarán presentes, principalmente en la zona oeste de la cordillera, con algunos chaparrones aislados hacia sectores más orientales.
El martes marcará un cambio más significativo, con el ingreso de un sistema del Pacífico que generará lluvias más generalizadas e intensas, tanto en la cordillera como en la estepa. ‘Vamos a tener precipitaciones intermitentes durante todo el día, con mucha humedad y poco viento’, detalló. En este contexto, se esperan acumulados de entre 20 y 30 milímetros hasta el miércoles, tanto en sectores cordilleranos como en zonas de la estepa, lo que representa un alivio tras períodos secos registrados en el último año.
Las temperaturas, en tanto, se mantendrán estables, con máximas cercanas a los 10 u 11 grados y poca amplitud térmica, lo que reforzará la sensación de humedad durante varios días. De Oto insistió en que el comportamiento del fenómeno de El Niño se irá definiendo en las próximas semanas, a medida que las anomalías térmicas del océano se reflejen en superficie.
Por ahora, el escenario más probable indica más precipitaciones en la Patagonia, algo que puede ser positivo tras un año seco, aunque todavía queda por determinar si eso se traducirá en un invierno con buena acumulación de nieve. Mientras tanto, el mensaje es claro: seguir la evolución sin caer en alarmismos, entendiendo que el clima responde a múltiples variables y que los pronósticos, especialmente en esta época del año, aún tienen margen de incertidumbre.


























