La nueva ruta aérea de LATAM que conecta Neuquén con Santiago de Chile revoluciona las opciones de turismo internacional para la Patagonia. Ahora es posible llegar a Cusco y Machu Picchu sin pasar por Buenos Aires, reduciendo drásticamente los tiempos de viaje y las complicaciones logísticas.
La conectividad aérea del sur argentino dio un salto cualitativo que beneficia directamente a los viajeros de Bariloche y la región. Con la reciente ruta que une Neuquén con Santiago de Chile operada por LATAM, las puertas hacia uno de los destinos más icónicos de Sudamérica se abrieron de par en par, sin necesidad de transitar por el caos de Ezeiza.
Para los barilochenses que sueñan con conocer la ciudadela inca, esta conexión representa una alternativa directa y eficiente para llegar a Lima y desde allí a Cusco, evitando las tradicionales y muchas veces problemáticas escalas en Buenos Aires. El cambio no es menor: se trata de ganar tiempo, reducir cansancio y optimizar el presupuesto del viaje.
Cusco, la antigua capital del Imperio Inca, despliega ante el visitante una experiencia de inmersión cultural única. La Plaza de Armas refleja la superposición de épocas: templos coloniales construidos literalmente sobre las bases de piedra del legado incaico. La ciudad ofrece además un equilibrio perfecto entre patrimonio histórico y geografía extrema, con una infraestructura turística que va desde albergues económicos hasta hoteles boutique de cinco estrellas y restaurantes de nivel internacional.
Machu Picchu, declarada Patrimonio de la Humanidad, es la joya de la corona. La ciudadela representa la cúspide de la ingeniería incaica, famosa por sus bloques de piedra ensamblados con precisión milimétrica sin uso de amalgama. El complejo arqueológico abarca unas 30.000 hectáreas divididas en dos grandes áreas: el sector agrícola con su impresionante red de andenes verdes, y el sector urbano donde se destaca el Templo del Sol. En total, el circuito incluye cerca de 196 puntos de interés entre plazas, fuentes ceremoniales y residencias.
Para los más aventureros, el ascenso a pie al Waynapicchu es la experiencia imperdible. Esta travesía exigente requiere reserva previa y premia a los viajeros con una perspectiva aérea exclusiva del santuario, una vista que habitualmente está reservada solo para los cóndores.
En cuanto al presupuesto, el mercado peruano ofrece opciones variadas. En Aguas Calientes, el pueblo base ubicado al pie de la montaña, la oferta hotelera cubre todas las gamas y se adapta a diferentes bolsillos. Es fundamental tener en cuenta que, dada la alta demanda global, el ingreso a Machu Picchu cuenta con circuitos estrictos que requieren planificación y reserva anticipada tanto de los pases como de los tickets de tren.
La clave del éxito para armar el viaje perfecto desde Bariloche está en la planificación temprana: reservar con anticipación los vuelos aprovechando la conexión por Neuquén y Santiago, asegurar los tickets de ingreso al complejo arqueológico y los boletos de tren, y definir el tipo de alojamiento según el presupuesto disponible. Con esta nueva conectividad, uno de los destinos más soñados del continente está más cerca que nunca para los patagónicos.

























