Desde el lunes, sanatorios y clínicas de la Patagonia, incluida la región de Bariloche, dejaron de realizar cirugías programadas para afiliados de PAMI. Los prestadores privados denuncian una ‘situación insostenible’ por la desactualización de los valores que reciben y exigen una recomposición del 70% para equiparar la inflación.
El sistema de salud privado de la Patagonia atraviesa una crisis profunda que afecta directamente a los afiliados de PAMI en Río Negro, Neuquén, La Pampa y Chubut. Desde este lunes 20 de abril, clínicas y sanatorios de la región suspendieron las cirugías programadas para beneficiarios del Programa de Atención Médica Integral, en lo que califican como una ‘medida de necesidad’ ante la imposibilidad de sostener económicamente las prestaciones.
Andrés Sabalette, gerente del Sanatorio Juan XXIII de General Roca y vocero de los prestadores regionales, fue categórico al explicar la situación: ‘No es una medida de fuerza, sino de necesidad. La gran desvalorización de los precios con los que PAMI retribuye los servicios médicos, sumada a la depreciación sufrida en estos años, nos ha dejado sin margen’, expresó en declaraciones radiales.
El núcleo del conflicto radica en el sistema de ‘módulos’ vigente en la Patagonia, que incluye honorarios médicos, medicamentos, materiales de quirófano e infraestructura. Según los prestadores, estos costos aumentaron muy por encima de lo que PAMI actualiza en sus pagos. ‘Sería necesaria una recomposición de un 70% solo para equiparar la inflación perdida’, precisó Sabalette, quien detalló que este deterioro se viene acumulando desde diciembre de 2023.
Los referentes del sector aclararon que no pretenden cobrar la totalidad del porcentaje adeudado de manera inmediata, sino que buscan ‘una señal clara’ de parte de las autoridades nacionales de PAMI: ‘Que comience una recomposición progresiva de precios que nos permita seguir adelante’, sostuvieron. Hasta el momento, no hubo respuesta concreta desde la conducción central de la obra social.
Para minimizar el impacto sobre los pacientes, los prestadores decidieron limitar únicamente las cirugías programadas, preservando la atención de urgencias y emergencias. ‘Esta limitación apunta a las cirugías programadas, tratando de conservar los recursos para no afectar las urgencias y emergencias médicas, que siguen funcionando normalmente’, explicó Sabalette.
Sin embargo, la preocupación crece ante la falta de respuestas. Consultado sobre posibles nuevas restricciones, el gerente fue cauto pero realista: ‘Esperamos no tener que avanzar, pero si no hay respuesta, se podrían afectar otras prestaciones, como las prácticas ambulatorias’. Cabe destacar que ya existen limitaciones en servicios como diagnóstico por imágenes, donde es la propia PAMI quien impone cupos de atención.
Las instituciones de salud de toda la región patagónica aguardan ahora que las negociaciones con las autoridades nacionales permitan destrabar el conflicto y normalizar el servicio para miles de afiliados que dependen de estas prestaciones médicas.




























