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Kurruf volvió a volar: liberaron un cóndor andino adulto en Sierra Grande

Por primera vez en su historia, Sierra Grande fue escenario de la liberación de un Cóndor andino adulto. Kurruf, hallado debilitado en el departamento Valcheta, fue rescatado, rehabilitado y devuelto a la libertad frente a sus sierras. Una jornada cargada de emoción que reunió a vecinos, estudiantes, especialistas y autoridades.

Hubo un momento en que todas las miradas dejaron de ver la tierra y buscaron el cielo. Frente a las sierras de Sierra Grande, Kurruf desplegó sus enormes alas y volvió a ser libre. Con ese vuelo no solo se cerró un largo proceso de rescate y recuperación, sino que también quedó escrita una página inédita para la localidad: nunca antes Sierra Grande había sido el escenario de la liberación de un Cóndor andino adulto.

La historia de Kurruf comenzó el 10 de julio, cuando fue hallado en Tembrao, en el departamento Valcheta, con un grave cuadro de debilidad que le impedía volar. El llamado de un vecino fue el punto de partida para activar el operativo de rescate a cargo de los Asistentes de campo del Ecoparque de Buenos Aires. Tras recibir los primeros auxilios en Valcheta, y con el apoyo de Aerolíneas Argentinas, el ave fue trasladada al Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Temaikèn, donde recibió atención veterinaria especializada hasta estar en condiciones de regresar a su hábitat natural.

La asistente bióloga del Programa de Conservación de Cóndor Andino del Ecoparque de Buenos Aires, Daniela Reygert, explicó que la liberación de Kurruf tuvo una particularidad especial respecto a otros casos: al tratarse de un ejemplar adulto, el animal ya posee la experiencia y el conocimiento del territorio necesarios para reinsertarse en la vida silvestre sin necesidad de un seguimiento prolongado. ‘Kurruf es adulto, ya tiene la experiencia de saber volar, conoce la zona, estos cerros y sabe buscar comida’, detalló la especialista. A diferencia de los pichones, que requieren acompañamiento mientras aprenden a desenvolverse, Kurruf podrá buscar refugio y alimento para luego retomar las rutas que ya conoce.

La guardaparque e integrante del equipo de Sierra Pailemán, Camila Benítez, subrayó el rol fundamental que jugó la comunidad en todo el proceso. ‘Nuestros vecinos son nuestros aliados. Gracias a ellos estamos acá y Kurruf puede volver a volar en libertad’, señaló. Benítez también destacó el componente educativo de la jornada: durante los días previos a la liberación, integrantes del programa visitaron escuelas de Sierra Grande para transmitir a niños y jóvenes la importancia de vivir este momento con respeto y en armonía con la naturaleza. ‘Después son ellos los que llevan el mensaje a sus amigos, familias y vecinos. Así se arma una red’, explicó.

La Intendenta de Sierra Grande, Roxana Fernández, valoró profundamente que las sierras locales hayan sido elegidas para este acontecimiento. ‘Fue una actividad que congregó a muchísima gente, una jornada muy linda. Que hayan elegido nuestras sierras preciosas para este momento inolvidable es muy significativo, y fue muy importante contar con el acompañamiento de la comunidad educativa’, expresó la mandataria municipal.

El operativo contó con el acompañamiento de la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de Río Negro junto al área de Fauna, que siguieron las distintas etapas de recuperación del cóndor hasta su regreso al ambiente natural. También participaron integrantes del Cuerpo de Guardas Ambientales del Área Natural Protegida Puerto Lobos y el equipo técnico provincial. ‘La recuperación y liberación de Kurruf es el resultado de un trabajo articulado y sostenido para proteger nuestra fauna silvestre’, destacó la Secretaria de Ambiente y Cambio Climático, Judith Jiménez.

El regreso de Kurruf al cielo fue posible gracias a una cadena de compromiso que arrancó con el llamado de un simple vecino y se extendió hasta especialistas, instituciones, organismos provinciales y una comunidad entera que hizo propio el cuidado de la especie. En Sierra Grande quedó grabada una imagen difícil de olvidar: chicos y grandes mirando hacia arriba, el silencio tenso de la espera y, finalmente, las inmensas alas del cóndor desplegándose frente a las sierras.

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