Una imagen captada por el fotógrafo Oscar Banegas el 16 de julio de 1993 volvió a circular, recordando uno de los temporales más impactantes que vivió la ciudad. Tras días de intensas lluvias y vientos, el lago Nahuel Huapi creció tanto que inundó gran parte del Puerto San Carlos, en un invierno inusual sin nieve en la cordillera.
Una fotografía histórica tomada hace más de tres décadas revivió la memoria de uno de los episodios climáticos más sorprendentes que atravesó San Carlos de Bariloche. En julio de 1993, después de varios días de intensas lluvias, fuertes vientos y la inusual ausencia de nieve en la cordillera, el lago Nahuel Huapi registró una importante crecida que provocó el ingreso del agua en gran parte del sector del Puerto San Carlos.
La imagen, que se ha convertido con el paso de los años en un valioso testimonio de aquel invierno atípico, pertenece al reconocido fotógrafo barilochense Oscar Banegas, quien autorizó su publicación y conserva todos los derechos de autor. La fotografía refleja la magnitud del fenómeno natural y es recordada por muchos vecinos debido a las persistentes precipitaciones que afectaron a toda la región andina.
Al rememorar aquella jornada, Banegas relató que llegó a la costanera del lago Nahuel Huapi cerca de las 14 horas del 16 de julio de 1993, sin imaginar la escena que encontraría. ‘Después de varios días de tormentas, viento y lluvia, el cielo finalmente se había despejado y el sol iluminaba la ciudad. Cuando llegué al Puerto San Carlos me impactó la altura que había alcanzado el lago. Fue una imagen única e inolvidable’, recordó el fotógrafo.
‘Mientras el viento patagónico golpeaba mi rostro, comencé a registrar una serie de fotografías con mi cámara Canon, consciente de que estaba frente a un momento histórico’, agregó Banegas sobre aquel momento especial que quedaría documentado para la posteridad.
El fotógrafo también destacó el valor histórico de aquellas imágenes, registradas en película fotográfica en una época en que la fotografía digital apenas comenzaba a desarrollarse. ‘Los negativos fueron cuidadosamente conservados durante todos estos años. En ese tiempo todo era fotografía analógica y cada imagen tenía un valor especial. Hoy representan un documento histórico que permite recordar cómo fueron aquellos inviernos y la magnitud que alcanzó el lago durante ese temporal’, explicó.
La fotografía se ha convertido en un testimonio invaluable de cómo era Bariloche por aquellos años y de la fuerza de la naturaleza en uno de los inviernos más recordados por los vecinos de la ciudad.



























