La Provincia avanza con un sistema regional que transformará la gestión de basura en seis localidades del Alto Valle. El proyecto contempla plantas de tratamiento, estaciones de transferencia y una tecnología que no utiliza incineración, única en la Patagonia.
El Gobierno de Río Negro impulsa un cambio radical en el tratamiento de residuos del Alto Valle, que beneficiará a Cipolletti, Allen, Cinco Saltos, Fernández Oro, Campo Grande y Contralmirante Cordero. El nuevo sistema regional busca abandonar el modelo actual de basurales a cielo abierto y reemplazarlo por uno basado en transferencia, clasificación y recuperación de materiales.
El proyecto alcanzará a más de 200 mil personas que generan 84 mil toneladas de residuos por año. Actualmente se encuentra en etapa de preinversión y depende de un crédito internacional de 35 millones de euros gestionado con la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD). Si el financiamiento se aprueba, las primeras licitaciones podrían lanzarse este año.
‘El Girsu es un enlatado y no se adaptaba a las necesidades que nosotros tenemos en el Valle, por eso lo reformulamos’, explicó Andrea Confini, secretaria de Estado de Energía y Ambiente. El rediseño fue desarrollado entre marzo y diciembre de 2025 junto al Consejo Federal de Inversiones, la AFD y la consultora Estepa.
El sistema funcionará de manera integrada. Los residuos de Campo Grande y Contralmirante Cordero irán a la Planta de Tratamiento de Cinco Saltos, mientras que Fernández Oro enviará sus desechos a la planta de Allen. Cipolletti, por su volumen, operará como nodo independiente con un Complejo Socioambiental que incluirá espacios de educación ambiental con auditorios y salas inmersivas.
El circuito comenzará con la recolección domiciliaria y continuará en Estaciones de Transferencia y Trasvase (ETyT), donde los residuos serán pesados, registrados y compactados antes de trasladarse a las plantas regionales en camiones de mayor capacidad. Estas estaciones incorporarán sistemas de drenaje, impermeabilización y control de lixiviados.
En las plantas se realizará separación manual de reciclables como metales, plásticos y papel, tarea a cargo de recuperadores urbanos incorporados formalmente al sistema. Los materiales ingresarán al circuito de economía circular mediante cooperativas y empresas recicladoras.
La Provincia eligió una tecnología denominada STD (Sistema de Tratamiento Definitivo), basada en trituración, homogeneización y elevación térmica controlada sin combustión ni incineración. ‘Nosotros vamos a utilizar un modelo parecido al de Exaltación de la Cruz en Buenos Aires, pero no es el mismo, es único en la Patagonia y hasta me animo a decir que en Argentina’, sostuvo Confini.
El tratamiento eleva la temperatura del material por encima de los 100 grados y reduce significativamente volumen y peso del residuo. ‘El residuo que no tiene valor agregado termina convertido en una especie de aserrín’, explicó la funcionaria. Ese material se utilizará para relleno de canteras, aunque también se estudia con el INTI la posibilidad de fabricar ladrillos o placas térmicas.
Mileva Klein, directora de Planificación y Proyectos Ambientales, destacó que ‘no son obras aisladas, es un sistema coordinado’ que busca superar las problemáticas estructurales actuales: basurales a cielo abierto, infraestructura deficitaria, gestión fragmentada entre municipios y ausencia de tratamiento previo. El circuito terminará en un sitio de disposición final donde llegará únicamente material previamente tratado, utilizando una cantera ya impactada ambientalmente para minimizar riesgos.




























